4 de enero de 2023

Ya han pasado unas semanas desde que volvimos de Marruecos, un viaje muy esperado tras varios años sin poder ir, entre otras cosas por culpa del Covid.

Como siempre, Marruecos no defrauda. Esa combinación de dureza extrema, con la paz que transmiten los espacios infinitos de este maravilloso país, me tiene completamente enganchado. Me admira su gente, capaz de vivir en pequeñas aldeas donde hace años que no cae una gota, donde para llegar hay que cruzar cientos de kilómetros de pistas de arena y piedras, o los que simplemente están en medio de la nada con una pequeña haima y tres cabras… es impresionante. También es cierto que pasamos por las zonas más desérticas y remotas de Marruecos, luego, en las ciudades, los contrastes son evidentes.

En mi caso, siempre regreso a casa algo tocado. Esas diferencias tan enormes entre lo poco que tienen ellos y nuestra super abundancia no son lógicas. Pero eso es otra historia que daría para mucho.

Como casi siempre me pasa cuando voy en moto, Marruecos me ha vuelto a poner en mi sitio. En el diseño del recorrido fuimos muy ambiciosos. Las etapas eran larguísimas y en invierno el día es muy corto, lo que nos obligaba a conducir de sol a sol. Con menos años eso lo hacía encantado, con 63 tacos y varias lesiones crónicas se me hizo duro. Nos habría hecho falta algún día más que no teníamos. También es cierto que las gasolineras y conseguir hoteles marcan mucho las etapas, que por otra parte han sido maravillosas. Luego, está la satisfacción de superar el reto, eso es algo que compensa el esfuerzo y te da un buen chute: no estamos tan mal!! 😀

Hay dos cosas que acaban de hacer que el viaje sea perfecto: Los compañeros, esos que te ayudan sin rechistar cuando caes, los que te estiran cuando bajas el ritmo, los que te dan una mano si tienes una avería y con los que te ríes durante las cenas o a través de los ya imprescindibles intercomunicadores. Y con los que recordarás la aventura al regresar a casa. Eso no tiene precio y hay que conservarlo como sea. Este grupo es así y por eso repetimos y repetimos.

Luego está la moto. Dudé mucho sobre cual escoger para ir allí. Me alegra que haya sido la DesertX. Cierto, no he podido disfrutar por las dunas y he sufrido más en la arena que si hubiera ido con la 500, pero me habría perdido las sensaciones que me ha dado la Ducati. El aplomo, la estabilidad, la sensación de poderío que da al abrir gas, la comodidad por asfalto… eso no lo da una enduro, y en las pistas inacabables de Marruecos la he disfrutado muchísimo. También me ha demostrado ser muy dura, no hay sitio mejor para poner a prueba las mecánicas que Marruecos.

En este post anterior explique la previa del viaje y la preparación de la moto. Aquí entro en materia sobre como fueron el viaje y la moto. Y al final algunas recomendaciones por si queréis ir a este maravilloso país.

BARCELONA-MARRAKECH

Cuando vamos a Marruecos solemos ir hasta Almería en coche con remolque, allí subimos las motos al ferry, dormimos en él y nos despertamos en Melilla donde empieza el viaje. Pero haciéndolo así necesitamos un día en coche, otro para ir desde Melilla a Missour por el plateau de Rekam y otro para llegar a Merzouga, dos etapas que hemos hecho muchas veces y queríamos evitar.

Este año decidimos variar el recorrido. Queríamos llegar más al sur, hasta Tan-Tan y subir por la costa, algo que sólo he hecho una vez. Pero nuestro tiempo era limitado, así que buscamos otra forma de transporte para ganar tiempo: las motos irían en un camión hasta Marrakech y nosotros en avión.

Las motos y las cajas con los equipajes a punto de ser cargadas

En días previos dejamos las motos, junto con las cajas que contenían nuestro equipo, equipaje y herramientas en casa de Albert, uno de los integrantes del grupo. Allí las recogería el camión de Sand Riders que llevaría las motos hasta nuestro hotel.

Tras salir de Barcelona en avión, llegamos a Marrakech por la noche, las motos deberían estar ya en el hotel para poder salir temprano al día siguiente, pero las noticias que nos daba el transportista no eran buenas, había tenido una avería en el remolque y llegaría con retraso.

En el aeropuerto, con ganas de llegar a Marruecos

DIA 1: MARRAKECH- BOUMALNE DADES: 350km

Tras saber que las motos tardarían en llegar, aprovechamos para hacer turismo y reparar el primer “pinchazo”: la suela del zapato de Enric que se había despegado. También para sacar dírhams en los cajeros de los bancos, una tarjeta SIM, y comprar alguna cosa para los familiares. Nos sorprendió lo vacía que estaba la ciudad.

Enric, en plena reparación

Al final de la mañana por fin llegaba el camión con las motos: las dos Yamaha Ténéré 700 de Enric y Edu, las dos KTM 690 de Albert y Joan, la KTM 890 Adventure R de Lluís y mi Ducati DesertX. Nos quedaban muchos kilómetros y pocas horas de luz así que las descargamos a toda prisa, nos equipamos, pusimos las bolsas en las motos y salimos disparados. Además, nos dijeron que había nevado y podía llover en el puerto que teníamos que cruzar, el Tizi N’Tichka. La cosa pintaba mal

Las motos en el camión

Nuestro plan inicial era ir por carretera hasta Ouarzazate y allí tomar un track offroad hasta Dades pero con el retraso del transporte eso fue imposible y tuvimos que hacer todo el recorrido por asfalto.

Afortunadamente la carretera estaba limpia, aunque en lo alto del puerto nos aconsejaron desviarnos por otra carretera para evitar las obras que están haciendo. Por cierto, en los años que no he estado por Marruecos, la mejora de las carreteras es evidente. Hay muchas carreteras en obras y han asfaltado muchas pistas. Lo que para nosotros es una pena ya que cada vez cuesta más encontrar pistas offroad, para los marroquís es un salto al progreso evidente, me alegro por ellos.

Nos quedaban aún muchos kilómetros cuando anocheció. Circular de noche por Marruecos no es nada aconsejable ya que te encuentras todo tipo de vehículos sin luces, pero no se podía hacer otra cosa. En este sentido, fue un acierto instalar las luces auxiliares en la DesertX, complementan la buena luz de los faros principales y hacen de cuneteras. También me alegré de haber puesto los puños calefactables que calientan muchísimo, y la pantalla touring, ya que en algunos puntos estuvimos a cero grados. Por cierto, aun no siendo mucho más alta que la original, esta pantalla cubre bastante más y elimina en gran parte las turbulencias en el casco. En off road no me molestó gracias a la curvatura superior que la aleja de la cara. ¡Me gusta!.

Llegamos tarde al hotel y con mucho frío. Por suerte nos esperaba una ducha caliente y una cena aceptable. Una pena habernos perdido el tramo off por el Atlas, pero al día siguiente sabíamos que empezaría lo bueno.

DIA 2: BOUMALNE DADES-MERZOUGA: 420km

Amanecer en Boumalne Dades. Las montañas nevadas del Atlas al fondo.

Los primeros kilómetros fueron de asfalto por la espectacular garganta del Dades. A la que empezamos a tomar altura fue bajando la temperatura que llegó a -4ºC, ¡suerte de haber cogido el traje Defender con el forro de invierno junto con las botas Expedition GTX de Rev’it!! En este sentido me sirvió la experiencia de otros viajes a Marruecos, ¡allí puede hacer mucho frío!.

La carretera tenía unas vistas preciosas, pero lo realmente divertido vino al salir de ella, unas pistas fantásticas donde por fin empezaba la acción.

Al principio me encontraba raro en la moto. Los neumáticos Goldentyre 823 que me habían gustado mucho en la KTM 790 no me acababan de dar confianza. En casa los puse a 2.2kgs pensando en el primer día de asfalto, pero me costaba mantener la línea recta, a la que inclinaba un poco la moto se caía hacia uno u otro lado. Por campo tampoco iba bien y combinado con el peso del equipaje no iba nada cómodo. Al final decidí bajar presiones a 2.0 y la cosa cambió por completo, ¡ahora sí!. Parece mentira que pueda hacer tanta diferencia, luego he comprobado que a 1,9 aún van mejor. Lo cierto es que tanto Lluís con su 890 como yo, acabamos muy contentos con estas gomas que aguantaron perfectamente el duro trato a que fueron sometidas.

Una foto clásica

Tras un inicio con mucha prudencia me fui soltando y empecé a coger el buen ritmo, la pista es preciosa pero no durará mucho ya que están empezando a asfaltar algunos tramos.

Espectaculares gargantas
La DesertX en su ambiente

A medida que pasaban los kilómetros notaba que la Carpe Iter, la Tablet que uso como GPS, se movía cada vez más, hasta que en un pedregal se soltó el soporte que la fijaba a la moto. Al desmontarlo vi que estaba roto. Cuando la moto llegó del transporte, ese soporte estaba doblado, supongo que lo forzarían durante la carga o descarga. Lo enderezamos, pero probablemente quedó dañado. Nunca sabré si es por este motivo o porque no aguanta el peso de la Carpe Iter con su base, pero está claro que tengo que buscar otra opción más robusta para colocarla.

Por suerte tenía un plan B, que era poner el móvil rugerizado que llevé por si acaso, con una bola y brazo Ram en el manillar. Así completé el resto del viaje sin más problema que una visión del GPS mucho peor.

Por la tarde visitamos la cárcel portuguesa y pudimos hacernos fotos con las maravillosas vistas que hay desde allí.

Un panorama impresionante desde lo alto de la cárcel portuguesa
Edu y su T7 pata negra
El dream team
Paisaje lunar
En la entrada de la cárcel portuguesa

Al acercarnos a Merzouga empezó la arena y sufrí la primera de mis varias caídas en esta blanda superficie que no me gusta nada, por suerte sin más daños que en mi moral.

Caía la noche cuando llegamos a Merzouga y quisimos probar las dunas. Al final del día estaban muy blandas, aun así las 690 con los dos gigantes Albert y Joan se movían sin problemas, las T7 con los expertos saharianos Enric y Edu se defendían bastante bien, pero es que esos tíos parece que floten en la arena, unos cracks. Lluís y yo ya sufrimos más y tras quedar desfondados después de sendas clavadas decidimos irnos al hotel donde al cabo de poco llegaron todos.

No hace falta el caballete
Me encanta esta foto: la Desert en el Desierto

Tengo un problema en la arena. No soy capaz de desconectar el cerebro y dar gas cuando pierdo el control de la moto. Aquí creo que me juega una mala pasada mi pasado trialero que lo quiere tener todo bajo control. Lo cierto es que para ir por la arena blanda que nos encontramos hay que saber mucho y/o estar muy fuerte para ir con una moto de más de 200kgs. Nada que ver como lo bien que me lo pasé duneando con la WR450 JVO cuando fui hace unos años.

DIA 3: MERZOUGA-M’HAMID: 380km

El hotel Mohayut está a tocar de las dunas del Erg Chebbi. La tentación era probar de nuevo las dunas, esta vez a primera hora de la mañana que es cuando están más duras, pero nos quedaba una etapa larga y dura, una etapa preciosa de puro desierto. Por una vez fuimos prudentes y no nos la quisimos jugar. Lo más probable sería que nos cansáramos mucho o incluso que pudiéramos sufrir una caída que nos condicionara el resto del viaje. Así que contuvimos las ganas y salimos hacia el sur.

A punto de salir del hotel
¿Cuantas veces habré fotografiado esa meseta que se ve al fondo?

El recorrido habitual lo hemos hecho muchas veces, por lo que decidimos seguir el trazado de un rally que Enric había corrido allí. El problema es que participó con una 450 y eso no tiene nada que ver con pasar con las gordas. El track cruzaba una zona de pequeñas dunas muy blandas y con hierba de camello, pequeños montículos que se convierten en un laberinto, donde escoger la buena trazada marca la diferencia entre pasar o quedarte encallado. Desgraciadamente con las trail pasa más lo segundo que lo primero. Ese tramo nos hizo sudar tinta.

Una de tantas… suerte que Albert siempre está allí para dar una mano
También Lluís se encalló
El Ramlia, parada obligatoria.

Llegamos al Ramlia reventados. Una Coca Cola fresquita, unas barritas energéticas y a seguir, no había tiempo que perder. Nos daba mucha pereza meternos en el Ramlia, una zona en la que normalmente hay mucho fesh-fesh, arena fina como el talco que se mete por todos lados y dificulta mucho la visibilidad. Además, los lugareños nos comentaron que habían pasado camiones y estaba lleno de profundas roderas. Así que preferimos dar un rodeo hacia el norte y aprovechar para visitar la Cuidad Perdida, unas ruinas por las que hacía tiempo no pasábamos.  Nos ahorramos el fesh-fesh pero a cambio hicimos muchos kilómetros de más y por donde pasamos no era precisamente una autopista, también tocó trabajar.

La ciudad perdida. En realidad solo son unas pequeñas ruinas en un lugar…perdido. ¿Que habría alli?

Ya al otro lado del Ramlia llegamos a un poblado donde pudimos probar que tal irían nuestras motos con gasolina de garrafón. Ningún problema.

Gasolina Bahía!!
Creo que dejamos el pueblo sin gasolina

A partir de allí se sucedieron pistas rapidísimas donde pude disfrutar mucho la DesertX, que en este terreno permite mantener ritmos altísimos con gran seguridad y confort. Un gustazo notar como trabajan las suspensiones, la estabilidad de la moto y la potencia del Testastretta. ¡Gaaaas!.

Por cierto, en general fui con el modo Enduro que limita la potencia del motor a 75Cv. La conducción es más relajada y te cansas menos. También me ayudó a conservar los neumáticos y el consumo de gasolina. Aún así de vez en cuando, cuando habían pistas sin peligros, desataba a la bestia y la ponía en modo Rally, 118Cv que dan para mucho. Las sensaciones de aceleración en esos espacios abiertos son bestiales y el sonido del Termignoni adictivo. Lo bueno es que incluso con toda la potencia disponible, ese motor es super dosificable y el resto de la moto tan equilibrada que lo digiere sin problema. Una gozada.

Llegué a M’Hamid muy cansado pero contento. Prueba superada. En el hotel coincidimos con unos ingleses que habían hecho un recorrido similar al nuestro. Pero iban con asistencia, con motos de enduro y sin equipaje. Al vernos llegar con nuestras motos, saber por dónde habíamos pasado y las etapas que nos faltaban se pusieron las manos a la cabeza. Normal.

Por la noche no conseguí dormir bien. Conocía la siguiente etapa y era consciente de que tocaría sufrir.

DIA 4: M’HAMID-ITCH: 480 km

Lo bueno de este grupo es que nos conocemos de muchos viajes. Nos reímos mucho, nos ayudamos siempre, el ritmo es similar y somos extremadamente puntuales. Cada día a las 8 en punto estamos encima de las motos listos para salir. Y este día teníamos que ser más puntuales que nunca, nos esperaban nada menos que 480km muy complicados.

8 en punto, todos listos para salir

Al poco de salir del hotel y con los músculos aún entumecidos ya nos metimos en una zona de arena blanda con profundas roderas de 4×4. La conozco bien, no es fácil encontrar la buena trazada con todas esas roderas, aquí rompí el ventilador de la Super Tenere 1200 en una caída. ¡Con el depósito de gasolina a tope y las motos dando bandazos no nos quedó más remedio que desperezamos muy rápido!

Lluís salió disparado, a pesar de su nula experiencia en arena, esta mañana parecía que se había tomado algún chute, no había quien le siguiera. Más atrás nos íbamos esperando para no dejar a nadie descolgado, en este sentido los intercomunicadores dan un plus de seguridad. Atrás iban las 690 con Joan y Albert siempre de guardaespaldas. Eso da mucha tranquilidad. Ese tramo también lo pasé bastante bien y eso me animó.

Arrancamos!
Empieza la arena

Luego se fueron sucediendo pistas muy rápidas con traicioneros bancos de arena hasta que llegamos a un río seco de arena blanda que no se acababa nunca, agotador. Perdí la cuenta de las veces en que estuve al borde del desastre y de forma milagrosa la moto o yo, o un poco ambos, conseguimos mantenernos verticales. Eso de ver que te la vas a pegar y dar más gas para salir adelante va contra natura, pero en la arena funciona… aunque no siempre. En una de esas clavadas de la rueda delantera, salí por las orejas y con mis brazos rompí la cúpula de la DesertX. A partir de entonces iría con una naked 😀

El esfuerzo a que se somenten las mecánicas en esos tramos es brutal. Iba en segunda con revoluciones altas, cambiaba a tercera. Notaba el esfuerzo del motor y iba demasiado rápido, con riesgo elevado de caída. Bajaba de nuevo a segunda… así constantemente. Sin embargo en nigún momento la moto se sobrecalentó o noté que desfalleciera. Genial.

No fuí el único en catar la arena, incluso Enric tuvo su ración. La foto antes que ir a ayudar es un clásico

Para salir del maldito río nos encontramos con una fuerte pendiente en la que me aseguré no quedar encallado. Gas a fondo y salto considerable en lo más alto, por suerte con aterrizaje perfecto. A partir de allí siguió la arena mientras rodeábamos el Erg Chegaga, una zona de dunas enorme, muchísimo más que el Erg Chebbi de Merzouga.

Por fin, cuando más agotado estaba llegamos al Iriki, un lago que normalmente está seco y que forma una interminable planicie. Allí pudimos descansar, pero sin dejar de rodar muy rápido. Había momentos en que vi los 130 km/h en el marcador, una locura.

En medio del Iriki está el Titanic, un “bar” muy original. Dudo que flote cuando el lago se inunda 😉 Desgraciadamente coincidimos con unos palurdos con sus buggies, medio borrachos y con la música a tope, lo que quitaba todo el encanto del lugar. Luego nos adelantaron a lo bestia en medio de la ruta, sin la más mínima prudencia. Impresentables.

El Titanic
Coca Colas fresquitas en medio del Iriki
La inmensidad del Iriki
Los impresentables, tíos peligrosos si te cruzas con ellos

Por fin llegamos a Foum Zgid, donde pudimos repostar y comer unos pinchos de carne a la brasa muy buenos, lo que nos ayudó a reponernos y seguir por la tarde ya rehechos.

Que bueno está todo cuando llegas muerto de hambre!!
Té, el whisky marroquí

Al poco de reanudar la marcha pasamos por un puerto de montaña bestial, también parte del recorrido del rally. Al principio eran unas preciosas pistas entre acacias llenas de dromedarios, una maravilla. Ese tramo lo disfrutamos a tope. Luego empezó una subida pedregosa, cada vez más empinada. El tramo final hasta lo alto del puerto era una trialera con piedras enormes, donde nos tuvimos que emplear a fondo. Al llegar a la cima las vistas compensaron el esfuerzo, espectaculares, con esa inmensidad en la que te sientes tan pequeño, típico de Marruecos.

Al cabo de un rato llegábamos a Tissint. Aún nos quedaba un tramo de pistas, pero estábamos cansados y era tan tarde que decidimos hacer los últimos 200km hasta Icht por asfalto. En esas larguísimas rectas me fue genial el control de crucero que ya viene de serie en la DesertX. Lo que sí encontré a faltar era la cúpula rota en la arena. ¡Con lo bien que iba con ella!!.

Cuando pasamos por Tata recordé el año que hice un recorrido similar con la GS Adventure. Llegué destrozado… aún no entiendo como conseguí cruzar esos arenales con esa moto. Supongo que era joven y estaba fuerte. Pasar por toda esa arena con la GS… ahora lo veo imposible.

Ya de noche llegábamos al camping de Icht, con bungalows muy bonitos y buena comida. Estaba deshecho, ¡qué bien dormí aquella noche!!

Cus cus de carne con verduras

DIA 5: ICHT-TAN-TAN (Ksar Tafnidilt): 410 km

Esta etapa era bastante desconocida para todos. Hice un recorrido parecido el año que bajé con la GSA y se nos hizo muy largo. Por eso decidimos eliminar un primer tramo de unos 80km de pistas para ir directo por asfalto hasta Assa. Allí repostamos a tope ya que no tendríamos gasolina hasta Tan-Tan, a unos 300km. Por eso los de las 690 y Edu con su T7 llevaban las bolsas para gasolina Armadillo Bag de Giant Loop, muy prácticas en estos casos ya que en cuanto puedes echas la gasolina en la moto y las pliegas. La T7 de Enric con un depósito Acerbis y la 890 y DesertX tendrían suficiente autonomía. Eso es algo que me gusta de la DX, me ha demostrado poder hacer más de 350km sin problemas incluso con tanta arena. Diría que por asfalto debe poder rondar los 400km.

En cuanto salimos de la carretera empezamos e encontrar pistas muy pedregosas. Kilómetros y kilómetros de piedras. El problema es que te acostumbras y acabas yendo muy rápido, demasiado. En una de esas pistas vi como la T7 de Enric, que iba delante mío, se descolocaba completamente al pillar una piedra enorme de lado. La moto quedó casi perpendicular al camino. Afortunadamente sus Ohlins pata negra hicieron su función y cayó de nuevo en la rodera del camino, pero no quiero pensar en lo que podría haber pasado si se sale de ella, a cada lado del camino el pedregal era infinito, allí no habría manera de mantenerse encima de la moto. Por suerte empezamos a encontrar pistas más buenas y divertidas, hasta que nos metimos por el río Draa. Estaba seco, aún así no te puedes fiar ya que a veces puedes encontrar zonas de barro en las que si entras no sales. Hay que evitar aquellas partes en que el terreno se ve más oscuro, son trampas.

Millones de piedras

Un alto para reponer fuerzas
DesertX naked. Queda malota

Como siempre, espacios inmensos, secos, donde sólo parecen poder vivir algunos arbustos, las acacias, los dromedarios y unas pocas cabras… una zona donde solo sobreviven los más fuertes.

Finalmente llegamos a Msied, un pueblo de cuatro casas en medio de la nada, y ya por carretera hasta Tan-Tan. Al final el recorrido fue más rápido de lo esperado, sin arena las medias fueron altas y llegamos a allí justo cuando iba a empezar el partido del mundial entre Marruecos y España. Ambientazo. Todos los bares llenos, enormes pantallas, altavoces… como que no somos futboleros, comimos algo y nos fuimos al hotel, pero me habría gustado estar allí al final del partido, la alegría debería de ser indescriptible. ¡Menuda afición!

Aún nos quedaban 40km hasta el Ksar Tafnidilt, un curioso hotel sin electricidad, sin wifi y al que sólo puedes llegar con moto de campo o 4×4. Su dueño, un francés que hacía de guía por Marruecos decidió construirlo como su base de operaciones. Ahora ya está muy mayor y apenas va, pero lo sigue llevando su mano derecha, un marroquí encantador que nos trató de maravilla. Muy recomendable.

El hotel en medio de la nada
Edu no pudo reprimirse y rememoró otra foto que tiene levnatando rueda en el mismo sitio…con una GS!
Enfrente del hotel está este Ksar abandonado
Las vistas desde allí son espectaculares

DIA 6: TAN-TAN-AGADIR: 380 km

Nuestra intención ese día era dormir en Tafraoute y de allí ir a Agadir al día siguiente, donde dejaríamos las motos para que nos las recogieran y salir en avión hacia Barcelona. Pero todo esto se torció, tal como contaré más adelante, y al final nos fuimos directamente a Agadir.

Desayuno romántico a la luz de las velas
Saliendo del hotel

Desde el mismo Ksar Tafnidilt, sale una pista que lleva hasta la desembocadura del Draa. De allí una otra muy pedregosa bordea la costa hasta el fuerte Aoreora, desde donde se baja a la Playa Blanca, uno de nuestros objetivos del viaje.

El fuerte Aoreora

Sin embargo, nuestros cuerpos ya estaban muy cansados y decidimos ahorrarnos las piedras e ir directamente a la playa. Por tanto, salimos por la N1 en dirección norte hasta encontrar un desvío que nos llevaría a la playa. Probablemente nos equivocamos de camino, la realidad es que tuvimos que hacer fuera pista y nos encontramos con zonas arenosas que nos hicieron trabajar más de lo esperado.

Al final llegábamos al fuerte en ruinas, desde donde sale una fuerte bajada por dunas hasta la playa. Recuerdo lo aterrado que estaba bajando por allí con la GSA, sabiendo que no había vuelta atrás y que si la marea sube, la playa se convierte en una ratonera. Por eso aconsejo que antes de ir os aseguréis de los horarios de las mareas.

Una vez en la playa la sensación es extraordinaria. Son 40km de playa salvaje llena de gaviotas que levantan el vuelo a tu paso y se convierten en tu techo, espectacular. Por nuestros intercomunicadores se oían las risas, las exclamaciones, todo era alegría. Habíamos llegado a nuestro objetivo. No es la playa del Dakar pero era nuestra playa, la Playa Blanca.

¡Por fin! en la Playa Blanca

De repente vimos algo, parecía un barco volcado. Era una balsa de goma, una patera. Y de golpe nuestra alegría se convirtió en horror. Decenas de cuerpos sin vida se sucedían a nuestro paso. Personas que intentaron, sin suerte, conseguir un futuro mejor.

Nos quedamos paralizados, no hay palabras para describir los sentimientos. Cuando ves este drama en directo y no en las noticias de la televisión es otra cosa, es real y es injusto. Mientras nosotros viajamos por placer, otros lo hacen para salvar sus vidas y mueren en el intento.

A raíz de esto vi un reportaje de Jordi Evole en Salvados sobre el trabajo impagable de algunas organizaciones como Open Arms. Se me encogió el corazón al escuchar las terribles historias de los rescatados. Aun así, tuvieron suerte, cualquiera de ellos podría haber acabado como los que vimos en la playa. Y mientras tanto, los gobiernos sin ponerse de acuerdo para acabar con este drama.

Me ha servido para concienciarme sobre el problema. Aparte de hacer una donación he contactado con Open Arms para hacer de voluntario, estoy esperando una respuesta, pero ya no puedo seguir mirando hacia otro lado.

Este fue el triste final de nuestro viaje, ante esta tragedia lo que pasó después es irrelevante.

Es curioso, este viaje lo empecé con problemas. Problemas que me parecían importantes: un simple corte en un dedo, una preparación de la moto que no pude probar, baja forma física… problemas del primer mundo, estupideces intrascendentes comparado con lo que me encontré al final. Un bofetón de realidad en toda la cara que me hace pensar en lo afortunado que soy, que debo dejar de preocuparme por tonterías banales y ayudar en lo posible a los que lo necesitan.

Ojalá me sirva para aprender la lección y no la olvide nunca, el viaje habrá valido la pena.

Una playa con tragedia

RECOMENDACIONES PARA IR A MARRUECOS:

Hacer rutas off road por Marruecos es más serio de lo que muchos creen. No voy a sentar cátedra, seguro que los hay que saben más que yo, pero como he ido bastantes veces hay algunas cosas que pueden servir a quien vaya por primera vez:

  • En este post hice un resumen de las herramientas y recambios que suelo llevar. Es antiguo y hay recambios de la Yamaha Ténéré 660 que utilizaba entonces, pero os dará una idea. En cuanto pueda lo actualizaré. Intenta llevar las herramientas y recambios específicos de tu moto, aun así, en Marruecos saben arreglarlo casi todo.
  • Sé prudente, una caída en medio de la nada puede ser muy grave. Nosotros llevábamos un teléfono satelital por si acaso.
  • Si vas en invierno lleva ropa de abrigo y de lluvia. Puede llover mucho y hacer frío, sobre todo en las montañas y en el norte.
  • Asegúrate de llevar agua de sobras, sobre todo en verano, eso es vital.
  • Si encuentras gasolineras llena el depósito, aunque no lo necesites. Me ha pasado un par de veces que no podían suministrarnos por una avería eléctrica general. Aun así, en muchos pueblos te pueden servir gasolina en garrafas que nunca me ha dado problemas. De todas formas un filtro en la boca de llenado nunca sobra, yo llevo el de Guglatech.
  • Puedes cambiar dinero en los cajeros automáticos de los bancos. Es fácil encontrarlos, hay muchos y las comisiones no son altas.
  • También te puede servir una tarjeta prepago marroquí. No gastarás tanto en datos ya que no hay roaming con Europa.
  • Lleva siempre una llave de recambio.
  • Aunque tus ruedas sean tubeless lleva al menos una cámara delantera, palancas y una bomba o cargas de aire. Los pinchazos en Marruecos suelen ser por una piedra y los macarrones del tubeless pueden no ser suficientes para cerrar la brecha.
  • Si vas en grupo aconsejo llevar intercomunicadores. Ayudan muchísimo par evitar peligros y pérdidas. En nuestro caso, también para reirnos mucho con las ocurrencias de los otros. Nosotros llevamos los Cardo Packtalk. Hacen de puente entre ellos y permiten que nos escuchemos a muchísima distancia.
  • Se amable y educado. En general los marroquís son gente muy agradable y hospitalaria, eso no quiere decir que no puedan ser bastante pesados si te quieren vender algo. Pero me disgusta mucho ver a occidentales que van de seres superiores por allí.
  • No les des cosas a los niños, lo único que consigues es que se acostumbren a ir pidiendo, o incluso que sus padres los utilicen para conseguir dinero. Lo mejor, si quieres ayudar, es buscar alguna colaboración con una escuela u organización.
  • Si vas a hacer offroad no lleves maletas rígidas. En la arena es muy fácil pillarse una pierna con ellas. Si llevas bolsas blandas que sean de calidad. Una alforja rota puede ser un fastidio importante en medio de la nada.
  • Viaja con lo mínimo. El peso es lo peor en zonas arenosas. Yo aún tengo mucho por rebajar, pero lo intento en cada viaje. Tengo un listado en el que procuro ir eliminando todo lo que no uso en el viaje anterior.
  • Las Ducati tienen una tuerca de estrella para el eje de rueda trasero. Hace años, desde Off the Road me enviaron una llave de aluminio que me sirve para los dos ejes. Y hasta que encuentre otro sistema mejor, el tubo para aflojarlas lo llevo atado con bridas al subchasis.
Esta es la llave para aflojar las ruedas. Por una cara es estrellada para el eje trasero. Por la otra una llave hexagonal para el delantero.

Este es un listado muy esquemático, seguro que me dejo cosas, estaré encantado de modificarlo si encontráis algo que falta.

Si os interesa, aquí tengo la crónica de cuando fui a Marruecos en solitario, una gran experiencia.

GAS!!

Ante los restos de un barco naufragado en una playa cerca de Sidi Ifni