Hace tiempo probé la antigua Himalayan, una moto espartana, de aire retro, indestructible… Me gustó, sobre todo por ser tan diferente con todo lo que había en el momento, pero que, aparte de eso, no ofrecía mucho más: no frenaba, las supensiones eran malas, el motor no corría y pesaba como un muerto, pero… ¡tenía su encanto!

Tecnimoto, el concesionario Rieju de Figueres donde compré mi 307, lo es también de Royal Enfield, y me ofrecieron la oportunidad de probar el nuevo modelo, que me apetecía mucho probar para compararlo con el modelo anterior.

Tras un día completo con ella, estas son mis impresiones:

EN PARADO:

Estéticamente es muy diferente a su antecesora, bajo mi punto de vista es una pena, ya que ha perdido esa personalidad tan marcada. El diseño, más moderno, mantiene algunas similitudes, como las defensas laterales con numerosos puntos de anclaje para amarrar bolsas, o el aspecto retro del motor. El resto no tiene nada que ver.

Delante, me llama la atención el doble guardabarros. No le veo ningún sentido, ya que si hay barro pegajoso es fácil que se bloquee, mientras que el superior supongo que es meramente decorativo. Tampoco entiendo que, teniendo un solo disco de freno delantero, el latiguillo mantenga el típico puente por encima del guardabarros inferior, lo que implica que éste no se puede eliminar.

Como es habitual en este tipo de motos, el cubrecarter es poco más que decorativo, mientras que el silencioso queda muy bajo. No lleva paramanos.

La minúscula cúpula cubre un tablero de instrumentos redondo que ofrece suficiente información en sus diferentes menús, por los que se puede navegar mediante un joystick en la piña izquierda, aunque reconozco que no he dedicado suficiente tiempo para moverme por ellos. Por lo que he visto en la web de Royal Enfield, puede llegar a ser navegador.

No hay piloto trasero, esa función la cubren los intermitentes

El motor es un monocilíndrico de 452cc de refrigeración líquida, alimentado por inyección, que ofrece 40cv a 8000 rpm y 40Nm a 5500 rpm. Es Euro 5+. El cambio es de 6 marchas y el embrague por cable. Tiene dos modos de conducción Eco y normal. Me pareció que hay que estar parado para cambiarlos. Hice toda la prueba en el modo normal.

La suspensión delantera es una Showa de 43mm de diámetro y 200mm de recorrido, sin ningún tipo de regulación. No he podido ver la marca del amortiguador trasero, también de 200mm y únicamente con regulación de la precarga.

Suspensión Showa sin regulaciones

Amortiguador trasero con regulación de precarga.

Los frenos son de 320mm el delantero y 270 el trasero con ABS desconectable en la rueda trasera.

La rueda delantera es de 21” mientras que, curiosamente, la trasera es de 17”, más complicado encontrar neumáticos en esa medida. Las llantas no son tubeless pero se pueden pedir como opción.

La altura libre al suelo es de 230mm, la del asiento de 825mm, el depósito es de 17 litros y el peso en orden de marcha de 196kgs. Este elevado peso se nota al moverla en parado y al levantar la moto del caballete lateral, que la deja muy inclinada. También tiene caballete central, pero ponerlo cuesta lo suyo.

Caballete central. Los estribos del pasajero no se pueden sacar.

Las piñas son simples pero parecen de calidad

Debajo del asiento está la batería y los diferentes componentes eléctricos. También una bolsa de herramientas.

Hace un tiempo hice este post donde comparaba las monocilíndricas de 300 a 450cc. Aquí la podéis ver en relación a otras motos del segmento:

POR ASFALTO:

El asiento es ancho y con buen mullido y con mis 1,77m llego sobrado al suelo (creo que hay diferentes alturas de asiento), es una moto ideal para personas bajas. La posición es muy cómoda, aunque el manillar queda un poco lejos y eso hacía que acabara sentado muy adelante donde el asiento es más estrecho y por tanto menos cómodo. Habría podido poner el manillar más inclinado hacia atrás, pero habría perjudicado la posición yendo de pie, donde gente alta puede que necesite alzas.

El motor es bastante silencioso y el escape emite un sonido muy agradable. El embrague es suave y progresivo. Las marchas entran fácilmente y están bien escalonadas.

He salido de casa a hacer un recorrido que conozco muy bien y que tiene un poco de todo:

Primero un corto recorrido por el pueblo. Esta moto es perfecta para callejear, da mucha confianza al llegar tan bien al suelo. También ayuda la respuesta suave y progresiva del motor y el embrague, que te dejan ir muy despacio sin dar tirones.

Luego he hecho un tramo de carretera de curvas, donde es muy divertida. El motor acelera con fuerza y frena bien, el único inconveniente es una cierta tendencia a cerrarse la dirección. Pero en este ambiente se encuentra muy cómoda, me recuerda a una scrambler. No es una moto para ir a fuego sino para salir de paseo, pero por curvas se puede rodar rápido y con seguridad.

Finalmente he recorrido unos pocos kilómetros por autopista. Llega fácilmente a 140 y circular a 120 no es ningún problema para ella, pero la cúpula no cubre nada y se hace incómodo mantener esa velocidad.

POR CAMPO:

En mi típico recorrido de pruebas off road empiezo fuerte y me meto en un río seco lleno de piedras, pero ver el motor desprotegido tan cerca del suelo me ha aconsejado dar la vuelta al cabo de poco.

Luego viene una subida rápida llena de saltos que, según la velocidad a la que se tomen, pueden ser muy altos. He empezado suave pero, al ver lo bien que iba, me he ido animando hasta que he hecho algún tope… ¡pero ha costado!. Las suspensiones, aun siendo sencillas y sin regulación, funcionan sorprendentemente bien, al menos para mi peso (73kgs), son confortables, pero absorben bien sin ser demasiado blandas.

La moto es bastante capaz en offroad, si bien está lastrada por su peso y por los neumáticos de serie. Con esos neumáticos, el ABS delantero, que no se puede, o no he sabido desconectar, entraba enseguida, alargando las frenadas, así que no me he podido dar muchas alegrías y he tenido que rodar con cierta prudencia.

El motor es una delicia, y sin el molesto on/off típico de muchas motos actuales. Es suave, no vibra, tiene bajos, se estira, con suficiente potencia para ser divertida, incluso diría que para viajar dos personas. Creo que esta cilindrada es ideal para una moto de este tipo, y que teniendo un motor así no hace falta un bicilíndrico como se está viendo en algunas trail. Sin duda, el motor es lo mejor de esta Royal. Ojalá otras marcas saquen más motos trail monocilíndricas de 450cc, como la Himalayan, una cilindrada en la que un mono aún no vibra y puede tener suficiente “chicha”.

Para ponerla a prueba he empezado rodando rápido, pero inconscientemente he ido bajando el ritmo hasta acabar yendo de paseo. Normalmente, por campo voy casi siempre de pie, más bien al ataque, eso me permite llevar un buen ritmo manteniendo la concentración, pero la filosofía de esta moto no es esa. Lo que te pide es que te sientes, te relajes, aproveches la dulzura de su motor, la suavidad de las suspensiones y disfrutes de la conducción y el paisaje. Sin darme cuenta he acabado así, rodando tranquilo, sacando fotos y saludando a los excursionistas. También ellos a mí ya que no me veían como una amenaza con ruedas. Me ha gustado, fuera stress…y con tiempo para una merienda 😉

Como he comentado antes, me parece una scrambler, una moto de carretera con la que se puede hacer mucho campo. Pero no me veo haciendo trialeras con ella, ni meterme en berenjenales donde con sus 200kgs será difícil salir indemne.

La he acostado en el suelo y no es tan difícil de levantar como, por ejemplo, una Ténéré de peso similar, supongo que por ser más baja y tener muchos sitios por donde agarrarla con fuerza, pero es un peso muy alto para una monoclíndrica tan espartana. En ese sentido, el depósito de chapa tampoco debe ayudar y debe ser fácil abollarlo en una caída.

Es una pena que pese tanto, pero parece que es voluntario, hay hierro por todas partes, está hecha para durar y para que, si se rompe, cualquier herrero de pueblo la pueda arreglar.

En la web de Royal Enfield aparece un precio de 5.887€. Hasta hace poco era un precio muy bueno, pero las motos chinas aprietan y ya no parece tan barata.

En definitiva. Siguiendo los pasos de su antecesora, y a pesar del cambio de look, sigue siendo una moto única, sin competencia. No tiene nada que ver con motos como por ejemplo la Rieju 307 Rally, o la Honda CRF que parecen motos de enduro a su lado y serán inalcanzables por campo. En cambio, por asfalto estas motos no le verán el pelo a la Himalayan, que hará valer su mayor cilindrada y comodidad para recorrer muchos más kilómetros cómodamente.

En un momento en que parece que todos tengamos que ser Pol Tarrés, o ganar rallys, se agradece que aún haya motos así, sin más pretensión que la de hacernos disfrutar montando en moto, viajando tranquilamente y disfrutando del entorno.

La Himalayan es ideal para alguien que no quiera gastarse mucho dinero y tener una moto para todo: callejear, salir el fin de semana, llegar a sitios bonitos por pistas sin complicaciones… o incluso hacer un largo viaje al fin del mundo, donde si tienes problemas te los podrán solucionar con un poco de alambre y un par de martillazos.

Eso sí, radicales abstenerse 😉

Con la Himalayan apetece ir de excursión y visitar sitios bonitos. Unas cuantas fotos: