Kove es una marca china que me ha llamado la atención desde que empezó a sonar. Su atrevimiento participando y acabando con tres motos el París Dakar, su CEO allí revisando las motos al final de cada etapa, tomando nota de los fallos, aprendiendo… Me parece una bocanada de aire fresco respecto a la política de las marcas chinas basadas exclusivamente en el “low cost”, y un toque de atención a las occidentales, ofreciendo motos que, a priori, parecen competitivas y bien hechas, a precios razonables.

Pero lo que más me sorprendió fue cuando anunciaron que su moto de aventura, la 800X Pro, sólo pesaba 170kgs en vacío.

Cuando Yamaha, con el éxito de su Ténéré 700, demostró que muchos usuarios prefieren motos sencillas, ligeras y de precio ajustado, abrió un camino que, curiosamente, otras marcas no han seguido. Ni la misma Yamaha, que ha ido añadiendo accesorios, peso y precio a su Ténéré, desviándose de la idea inicial.

La mayoría de marcas parece que sólo piensan en clientes de talla XL. Sus motos son cada vez más sofisticadas, altas, grandes y pesadas, olvidando a los usuarios de talla pequeña, mediana, o que no tienen la fuerza suficiente para llevar motos de más de 200kgs, una barrera que parecía imposible de rebajar en una trail bicilíndrica. Por eso el anuncio de Kove y su objetivo de fabricar las motos más ligeras del segmento me pareció súper interesante.

Últimamente me importa mucho el peso y tamaño de mis motos. Antes, ese era un factor poco decisivo a la hora de comprarme una moto, pero la edad y las lesiones que limitan la fuerza de mis hombros, hacen que sea un aspecto fundamental.

Tras sufrir mucho en mi último viaje a Marruecos y el accidente (milagrosamente sin consecuencias) en la pasada Rodi Book, asumí que mi tiempo de hacer off-road serio con motos grandes había pasado. Mientras que con la Husqvarna 701 me sigo divirtiendo haciendo off, ya noto que la DesertX me viene grande cuando la cosa se complica. Tengo que ir con cuidado al moverla, y odio profundamente esas caídas en parado por culpa de la poca fuerza de mis hombros. Es alta, y si no me descuelgo a tiempo, lo más probable es que acabe con la moto en el suelo. Y luego me cuesta un mundo levantarla si queda en una mala posición. Todo eso me genera mucha inseguridad al salir en solitario con ella. Hay que asumirlo, la DesertX me encanta, pero me queda grande para hacer offroad de verdad.

Así que pensé en ponerle ruedas asfálticas, herrajes para maletas y usarla exclusivamente por carretera o trail muy suave. Para viajes y salidas cañeras tengo la 701 o la XR600 una vez restaurada.

Pero siempre estará ese viaje mixto de carretera y off que es un placer hacer con una bicilíndrica, y que con la 701 se haría pesado, Me costaba renunciar a ello. Así que empecé a valorar la opción de la Kove 800.

Según los comunicados oficiales, la 800X Pro pesa 190kgs llena (con 19 litros). En la DesertX caben 21 litros y llena pesa 223kgs. Para igualarla con la Kove hay que sacar dos litros de gasolina que son 1,5 kilos (la gasolina pesa 0,74 kgs/litro) y se queda con 221,5 kgs. ¡Eso son 31 kgs más que la Kove!!. Si comparamos la moto china con la Ténéré 700, la Kove pesa 16kgs menos, y eso que lleva defensas y un buen porta equipajes, mientras que la Yamaha viene pelada. No me lo acababa de creer, había que comprobarlo.

Mientras tanto, iba preparando un viaje a los Alpes. En esta ocasión, con mis amigos Pere y Alberto de O2Riders que organizaban la Trip&Track Alpes ’24. Este es el tipo de viajes que comentaba antes, ideal para una bicilíndrica como la DesertX. Combina autopista, carreteras de curvas y off suave por zonas preciosas.

Lo tenía todo preparado, cuando me llamó Alberto. Muchas de las pistas míticas de los Alpes estaban aún cerradas por la nieve, así que tuvo que modificar el recorrido para que no fuera excesivamente asfáltico.

Aprovechando que él se crió en Imperia, donde los Alpes marítimos italianos llegan al Mediterráneo, marcó un recorrido con mucho off por esta zona, que es preciosa y conoce como la palma de su mano. Eso sí, es un terreno muy abrupto, lo que le obligó a hacer dos recorridos, uno más suave y con más asfalto para las bicilíndricas y otro muy endurero para las mono.

Se me planteaban dos opciones, hacer el recorrido “light” con la DesertX, o subir la 701 al carro, ir hasta allí y hacer el recorrido endurero. Ninguna de las dos me acababa de convencer y se me ocurrió una tercera… conseguir una Kove 800 y comprobar si con ella podría hacer lo que ya no me atrevo con la Ducati. Era una locura, pero no me lo podía sacar de la cabeza.

Conozco a Albert Bordoy, de Motos Bordoy, importadores entre otras marcas de Kove. Cuando éramos muy jóvenes coincidimos en muchos triales, y ni corto ni perezoso le pedí probar una 800. Me dejaron dar una vuelta en la que tienen ellos de prueba y flipé, esa moto era una bicicleta: se notaba ligera, ágil, baja… si quería seguir haciendo off con una bicilíndrica esa era mi moto. Normalmente la gente es más prudente cuanto mayor se hace, a mí me está pasando lo contrario, ya no tengo tiempo que perder y si lo veo claro me tiro, así que.. ¡encargué una!

El problema es que estaban sin stock y la mía aún tardaría unas semanas en llegar. Demasiado tarde. Ya pensaba que no podría ir con ella a los Alpes, cuando Alessandro Bifano, Director de MK de Bordoy me dijo que me dejaban la suya para este viaje mientras llegaba la mía. ¡Qué grandes!!

Recogí la Kove con el tiempo justo para dejar los mandos a mi gusto, poner los petates Giant Loop en el porta paquetes que lleva la moto, e instalar el móvil que uso como GPS. En este aspecto, destacar que la moto tiene 2 tomas de USB, una estándar y otra de tipo C. El apartado de conectividad también está bien cuidado ya que la gran pantalla de la moto puede convertirse en un espejo del móvil, y por tanto usarse como GPS. Desgraciadamente, eso lo supe al llegar del viaje, hay que descargarse una APP y no lo pude comprobar, ¡pero si va bien es un puntazo!. La parte negativa es que la pantalla queda muy alta y por tanto no hay espacio para un GPS o tablet dedicados. También es mejorable el tamaño de algunos chivatos, muy pequeños para lo grande que es la pantalla.

Aún tuve tiempo de dar un vistazo a la moto y hacer algunas fotos pensando en este post:

Me gusta su diseño limpio, nada recargado y que refuerza la impresión de ligereza y simplicidad de esta moto. Me alegra que no hayan querido hacer un frontal “diferente”, como pasa en algunas marcas, el de la Kove 800 tiene personalidad y es elegante. También la parte trasera sigue un diseño minimalista, incluso llevando una robusta parrilla trasera que incorpora las asas de pasajero. Una pena que el subchasis no sea desmontable.

No me gusta el depósito de líquido de frenos, me parece feo y expuesto.

El depósito de gasolina es de plástico y parece muy grueso y resistente, lo prefiero a los de chapa.

El soporte del silencioso parece muy resistente, pero es solidario al estribo de pasajero. Por tanto, los que viajemos en solitario no podremos sacarlos para aligerar peso.

La pesé (método casero) con el depósito a tope y me dio 97 + 93kgs (buen equilibrio de pesos). Total 190kgs, tal como declara Kove.

El cubre cárter parece bastante resistente, pero va anclado al motor. Habrá que diseñar uno que vaya fijado a alguna parte menos crítica.

Los bonitos intermitentes de led quedan algo expuestos (especialmente los delanteros), pero en caso de recibir un golpe saltan de su posición y quedan colgando. Simplemente presionándolos hacia adentro se vuelven a fijar.

Los retrovisores son discretos y cumplen muy bien su cometido.

En caso de circular por barro pegajoso, creo que el guardabarros delantero queda demasiado cerca de la rueda.

La bonita pata de cabra de aluminio tiene una base grande que no se hunde fácilmente en terreno blando.

Me gusta dónde va situado el amortiguador de dirección. No es regulable pero es efectivo. La moto es estable a cualquier velocidad.

Muy buen detalle: las defensas ya vienen con la moto, quedan bien integradas y no son el típico pegote que se pone después de comprar la moto. Son ligeras y efectivas.

Los mandos parecen de buena calidad, su accionamiento es sencillo e intuitivo

El sábado salía con mi amigo Enric y su GS hacia Italia. Los de O2Riders dan la opción de alquilar 701 o Himalayan para sus viajes, y Enric quería probar la nueva moto india.

El primer día de viaje fue bastante aburrido, con mayoría de autopista hasta Manosque, donde nos quedamos a dormir. Por suerte los dos llevábamos los intercomunicadores Cardo y el viaje se hizo más llevadero escuchando nuestras tonterías 😉

Enric con su GS

Ya fuera de la autopista, los campos de lavanda en pleno esplendor

Durante el trayecto pude comprobar que la pequeña cúpula de la Kove 800 es más eficaz de lo que podría parecer. No protege mucho a alta velocidad, pero al menos el aire llega limpio y sin turbulencias. Tampoco parece difícil poner otra más grande y ya he visto algún accesorio para poderla elevar.

El desarrollo es tirando a corto, aún así se pueden mantener buenas velocidades de crucero sin que el motor se note forzado, a 140 km/h vas a 6000 vueltas.

Corre mucho y acelera como un cohete gracias a su buena relación peso potencia, no olvidemos que son 95cv para 190 kgs, o sea 2kgs/cv, lo mismo que la DesertX con sus 110cv. Declaran una velocidad máxima de 210km/h.

Paramos a comer y de repente ví pasar la pickup de O2 Riders. Llamada a Pere y al poco rato nos acompañaba. Vaya casualidad!!

Se vé que Pere es vegetariano

Después de una buena comida reanudamos el viaje.

La posición de conducción es cómoda, no quedas ni demasiado encima ni encajado dentro de la moto. Las rodillas quedan bien adaptadas a los laterales del depósito, pero un poco flexionadas. Los más altos puede que necesiten un asiento un poco más alto para evitar fatigarse. El asiento me pareció duro en el largo recorrido de asfalto.

Si, ya sé que con un precio de 9.899€ no se puede pedir más, pero me he acostumbrado al control de crucero y lo encontré a faltar en autopista.

El manillar es plano y recto. Al principio se hace un poco raro, pero me fui acostumbrando durante el viaje y al final me gustó. No lleva paramanos.

El sonido del escape es muy bonito, grave y potente sin ser escandaloso. También el rugido de la admisión al abrir gas. Y es que las toberas de entrada del aire están a cada lado de la pipa de la dirección y por eso se escuchan bien. El conjunto incita a ser un poco gamberro, sólo el ruido del motor, un poco “sonajero” al estilo KTM, enturbia el aspecto sonoro.

El domingo salimos de Manosque con un recorrido lleno de curvas hasta el punto de encuentro de la Trip&Track Alpes ’24 en el Colle de Nava, cerca de Imperia. La moto es tan compacta y ligera que haces lo que quieres con ella. Los cambios de dirección son rapidísimos, con pocas inercias. Las aceleraciones son fulgurantes y por mucho que machaqué los frenos en los puertos de montaña, no conseguí fatigarlos. ¡Cómo me divertí recorriendo las curvas del mítico Turini!

No toqué los settings de las suspensiones, firmes pero cómodas y que por asfalto me gustaron mucho, sin hundimientos ni meneos. Es una moto noble, estable, divertida… muy fácil de llevar.

Lo que no me gustó es el tacto del gas (que es por cable). El primer golpe de gas es brusco y si cortas el motor retiene mucho, lo que dificulta conducir de forma fluida si quieres trazar la curva con una punta de gas. Eso sí, al acelerar tiene un tacto muy deportivo y hace que la moto salga disparada. Me recuerda al motor de la KTM 790 en modo Rally.

Probé de mitigarlo usando el modo de conducción Eco, pero la verdad es que apenas se nota diferencia con el modo Sport (sólo tiene esos dos mapas).

El embrague, también por cable, es muy suave y se acciona con un dedo. El cambio es preciso y bien escalonado, siendo fácil encontrar el punto muerto. No tiene quickshift, y ahora que me he acostumbrado a él lo encontré a faltar. En algunos mercados sí que lo ofrecen como opción, pero sólo para subir marchas, no para reducir.

Tras disfrutar con millones de curvas, llegamos al hotel de Nava cuando los otros participantes de la T&T ya habían llegado, la mayoría de ellos en coche y remolque. De hecho, mi Kove sería la única moto que haría el viaje de ida y vuelta circulando. Al final hice casi 3.000km con ella.

Una vez nos dieron el briefing, y tras una animada y abundante cena nos fuimos a dormir. Pero no estaba tranquilo. Alberto nos explicó que, tras las últimas lluvias, nos encontraríamos con un terreno bastante embarrado, y yo iba con una moto que no era mía y los Pirelli STR, que en barro no me gustan nada.

Preparativos antes de salir el primer día

Las nuevas Himalayan tienen buena pinta!

Antes de salir cambié la matrícula de posición. Era de plástico y fijada sólo con dos tornillos en la parte superior. Aún no habíamos empezado a hacer off y ya estaba a punto de romperse. Habrá que hacer algo en ese porta matrículas si se hace offroad serio.

A las 9 de la mañana salíamos en dos grupos. Las bicilíndricas (Aprilia, KTM890, GS950…) junto con la Himalayan de Enric, que llevaba unos neumáticos muy asfálticos, hacían un recorrido que recortaba algunos puntos más complicados, luego resultó que no recortaban tanto como se esperaban y también tuvieron que trabajar duro. El resto, KTM690, Husqvarna 701 y 450, AJP, y un descerebrado en una Kove 800 con STR, probaríamos de hacer todo el track.

Al cabo de poco empezaba la acción. Nos encontramos con un camino en fuerte subida. Raíces mojadas, piedra suelta, barro… pero sorprendentemente iba sorteando los obstáculos sin mayores problemas, y si hacía falta podía sentarme para empujar, ya que llegaba al suelo sin problemas. Toda una nueva experiencia para mí, que siempre llego muy justo al suelo en estas motos. Me sentía cómodo y seguro.

Kove ha conseguido hacer una moto muy compacta, con el asiento a 875mm del suelo, pero manteniendo unas largas suspensiones de 240mm. Con un buen SAG, bajan bastante al sentarse. Eso, y un asiento bastante estrecho en la parte delantera hace que con mis 1,77m llegue al suelo con los pies completamente planos, algo muy inusual en este tipo de motos y que da mucha confianza. ¡Ah! Y sigue manteniendo una muy buena altura libre de 275mm, ¡cinco más que la 701 y sus 270mm!

Al principio iba con el control de tracción, pero en algunos puntos muy resbaladizos era demasiado intrusivo. Lo saqué y ya no volví a ponerlo en todo el viaje, ¡la Kove tracciona muy bien!. Respecto al ABS, tiene 4 posiciones: standard y rain que actúan sobre las dos ruedas, sólo en la rueda delantera o completamente desconectado. Al principio lo quité e iba perfecto ya que los frenos son muy dosificables. El problema es que en esta posición se vuelve a activar todo cuando paras y arrancas de nuevo. En cambio, si lo dejas sólo en la rueda delantera se mantiene así, aunque pares la moto. Lo probé, me gustó y ya no lo toqué el resto del viaje.

A medida que iba transcurriendo el día me sentía más y más confiado. Al final de la tarde ya iba desatado, derrapando, saltando, levantando rueda… increíble en una bicilíndrica de casi 100CV, ¡cómo estaba disfrutando!

Tanto es así, que, al día siguiente, Alberto quiso probarla. Es un gigante de casi dos metros de altura, más de 100kgs y que tiene muy buenas manos para ir en moto. La Kove parecía una pitbike con él encima. Yo cogí su 701 y era todo lo contrario, con suspensiones alargadas y asiento alto no llegaba ni de puntillas al suelo.

Alberto Mancuso sobre la Kove 800

Fuimos un buen rato con las motos cambiadas, me costaba seguir su ritmo, iba fuertísimo, todo un placer verlo pilotar. Al bajarse de la Kove, su cara de sorpresa lo decía todo. Jaume, ¡esta moto es muy buena!¡Y no he hecho topes de suspensión! Eso dice mucho de unas suspensiones de serie sin haberlas ajustado.  Por lo visto son KYB, totalmente regulables, habrá que ver hasta donde se pueden llevar trabajando en ellas, pero prometen.

La Trip&Track iba avanzando. Pere y Alberto saben generar muy buen ambiente, parece más una salida entre amigos que un viaje organizado. La gran diferencia es que no te tienes que preocupar de nada: el recorrido, los hoteles, el transporte del equipaje, llevan tu moto hasta allí si lo quieres, o incluso alquilar una de las suyas, todo está perfectamente organizado. ¡Y las comidas! He engordado varios kilos. ¡Qué bien hemos comido!!

El grupo al completo en uno de los buenos restaurantes a los que nos llevaron Pere y Alberto. El ambiente fue genial y todos nos lo pasamos en grande

No pudimos pasar por algunos de los puertos míticos de los Alpes por culpa de la nieve, pero sí por la espectacular Via de la Sale.

Con el team valenciano al inicio de la Via de la Sale

El resto del recorrido también era precioso, en el caso del hard, con tramos muy endureros, incluso senderos. Pero la palma se lo llevó el cuarto día. Alberto ya nos lo avisó en el briefing de la noche anterior. Nos lo puso tan negro que estuve a punto de ir por la alternativa de las maxi, pero me sentía tan bien en la Kove que decidí probar. Al final sólo lo iniciamos cuatro: Alberto y Pep con sus 701, Víctor con una Husky 450 y yo. Desgraciadamente Víctor tuvo una pequeña caída donde se lastimó una muñeca que ya tenía tocada, y tuvo que seguir por el otro recorrido. Por suerte se recuperó y más tarde pudimos seguir juntos.

Víctor y Alberto. Víctor fué mi compañero de ruta y nos lo pasamos genial, seguro que compartiremos nuevas aventuras

Pep volaba con la 701 y se nos escapó. Alberto me dijo que me dosificara ya que era una subida larga y con muchísima piedra. Eso hice, pero aquello no se acababa nunca. Lo que me estaba machacando los brazos era ese gas tan “on-off”. En subida y con las piedras, iba a trompicones dando golpes de gas involuntarios. La única manera de intentar mitigarlos era a base de jugar con el embrague. Por suerte va muy fino y lo podía dosificar con un dedo, pero mi temor era si acabaría fundiéndolo. Sorprendentemente ni se inmutó, prueba superada. Espero poder regular ese primer golpe de gas, el resto de entrega de potencia es progresiva y súper utilizable.

Tras una pausa para recuperarme, empezamos el tramo final, que era el más complicado. Me puse delante, con Alberto como escudero, eso me daba mucha tranquilidad. Empezamos a encontrar grandes piedras, algunas muy deslizantes, y roderas con barro. Escoger la trazada buena era fundamental. Utilizando mis recuerdos trialeros empecé a superar uno a uno los obstáculos (prometo vídeo). A medida que lo hacía, me se sentía más seguro y confiado, movía la Kove donde quería, notaba su ligereza y buena altura libre al suelo, las suspensiones trabajando a la perfección, la hacía traccionar con el embrague como con una moto de trial… todo me salía. Atrás, oía a Alberto coreando cada piedra que superaba limpiamente, sin ni siquiera poner pies. No nos lo podíamos creer, ¡me salía todo!!

Me vine arriba, y cuando ya casi habíamos acabado la subida había una poza de barro con piedras escondidas, entré relajado y caí de lado. Casi en parado y sin más consecuencia que la rabia de no acabar toda la subida a cero. Grrr!!

Arriba nos esperaba Pep. Ya con él subimos una fuertísima pendiente de hierba que parecía una duna. Una vez arriba las vistas eran sublimes. Valió la pena el esfuerzo. Y me ratificó lo que se puede llegar a hacer con ésta moto. No creo que lo hubiera pasado tan limpiamente y sin esfuerzo con ninguna de las bicilíndricas que he probado hasta ahora. Increíble.

Pep y Alberto

Vsitas espectaculares. Valió la pena el esfuerzo

La campeona llegó hasta arriba

Al llegar al hotel, quise probar si podría levantar la moto del suelo sin ayuda. La estiré en un prado de hierba para que no se dañara, aproveché para comprobar que las pequeñas defensas están donde deben y la levanté fácilmente incluso con el pesado petate con herramientas que llevaba atrás. Que gustazo, hacía mucho que no levantaba una bicilíndrica tan fácilmente. Luego lo probó Alberto y la levanto con una mano. ¡Qué abusón!!.

El último día pinché la rueda trasera con un clavo enorme. La Kove 800 tiene detectores de presión de aire, así que me di cuenta gracias a un aviso en la pantalla. El tajo en la cubierta era importante y tuvimos que meterle bastantes mechas (buen detalle, es tubeless). Así acabamos el día, pero al tener que hacer muchos kilómetros de vuelta a casa, en el hotel preferí ponerle una cámara. Cuando desmontamos la rueda flipamos con lo poco que pesa. Supongo que un poco de aquí y otro de allí, así se consigue un peso tan contenido.

Tras unos días fantásticos con un grupo de gente genial, llegó el día de las despedidas, y me volví para casa, esa vez sólo ya que Enric se quedó unos días más por allí. Evité la autopista disfrutando de la 800 por carreteras preciosas, el viaje se me hizo corto.

Ya en mi garaje, pude entretenerme viendo un poco la parte mecánica. Desmonté el asiento y vi cómo el depósito de gasolina continúa bajo él, ayudando a bajar el centro de gravedad. Otro tema crítico es la limpieza del filtro de aire, que en la Kove es súper fácil, sólo hay que sacar una pequeña tapa de plástico en la parte delantera del depósito (4 tornillos muy accesibles). Bajo esa tapa está el filtro, sólo hay que sacar un tornillo más, estirar hacia arriba y sale el filtro. ¡¡Qué diferencia con la DesertX!!

Bajo esa tapa está el filtro de aire

Un tornillo más y ya se puede sacar el filtro

DUDAS POR RESOLVER:

Estos últimos días he intentado encontrar información sobre la Kove 800. He leído cosas curiosas de las que me quiero asegurar:

El tema de los mapas de potencia en los que no noto diferencia: Algunos usuarios aseguran que pasados 3000km los mapas se diferencian más, y que en el modo ECO el golpe de gas es más suave. Sería lo normal, pero que haya que esperar a 3000km me parece muy raro, ya os contaré.

El golpe de gas inicial: Veo que coincido bastante con otras personas que la han probado, pero tengo la esperanza de que sea consecuencia de tener que lidiar con la Euro5, 6 o la que sea. Diría que un preparador ha de poder mitigarlo. En cuanto tenga la mía lo veré.

Resulta que los cambios de aceite se han de hacer cada 5000km. Me parece muy poco para este tipo de moto, también hay que saber si es así y el motivo.

Respecto al baile de cifras en su peso. Por lo visto, las primeras unidades llevaban un depósito de gasolina más pequeño. En el Facebook internacional de este modelo dicen que Kove les ofrece sustituirles el depósito por el actual de 19 litros. Por eso antes anunciaban un peso con todos los llenos inferior al actual.

Según dicen, la 800X que no es la Pro, (de momento no se comercializa en España), es una versión más asfáltica con suspensiones cortas, puño de gas electrónico y puede llevar quickshifter para subir y bajar marchas. En cambio, la Pro lleva el gas por cable y sólo se le puede poner el QS para subir marchas. Veré si se puede hacer algo al respecto.

En fin, cosas bastante curiosas que llaman la atención y hay que comprobar, ya sabemos que en las redes sociales a veces se dice qualquier cosa. En otros mercados ya hace tiempo que se comercializa y ya se encuentras centralitas, escapes, accesorios… y los usuarios encantados con la moto, veremos cuando llega aquí todo esto.

EN RESUMEN:

Creo que Kove ha dado en el clavo. Es más potente, ligera, con mejores y más largas suspensiones, mayor distancia al suelo, más baja de asiento, con mayor autonomía y más barata que una Ténéré 700. Dejando aparte temas de diseño, que son muy personales, las únicas razones para decantarse por la japonesa serían las dudas que pueda generar el origen chino de la Kove, pero también son medio chinas muchas BMW, KTM…

Pero es que incluso puede aspirar a más. Aun teniendo una dotación electrónica discreta, por prestaciones puede competir con la Aprilia Tuareg, la KTM 890, Triumph Tiger 800… Y si nos fijamos en la relación peso potencia aún puede ampliar el rango de competencia… y con unas diferencias de precio enormes. Si la moto no da problemas, y el servicio post venta responde, puede ser una súper ventas.

La moto tiene lo que ha de tener, sin alardes, pero el conjunto es muy efectivo, divertido y fácil. En el viaje a los Alpes me ha demostrado que sirve tanto para hacer un largo recorrido por asfalto, como para meterse por complicados senderos. Y parece bien hecha, le di mucha tralla por pistas muy machaconas y ni se inmutó.

Su mercado es muy amplio. Puede gustar tanto a una persona que se quiere iniciar en el trail, que no se verá intimidada por su tamaño y peso, como a un experto que se mete en berenjenales y quiere una moto que pueda mover él solo. En buenas manos, su límite es altísimo.

¿Será la nueva referencia en el segmento adventure? No lo descartaría, como mínimo va a sacudir el sector.

¿Y AHORA QUÉ?

Resulta que tengo una maravillosa Ducati DesertX súper preparada pero que ya me viene grande para hacer off.

Y una Husqvarna 701 con la que disfruto muchísimo haciendo el cabra.

Y de repente me encuentro con una moto china por menos de 10.000€ que lo tiene todo: llego bien al suelo, es súper ligera, tiene un motorazo, muy buenas suspensiones, es bonita, suena bien, puedo hacer on y off… cuando la Kove llegue a casa tendré que decidir si sustituye a una moto, a las dos o a ninguna. ¡Bendito dilema!! Pero algo tengo que hacer o acabarán sacándome de casa 😀

Esto se me ha ido de las manos!

Lo cierto es que esta china me ha cogido por sorpresa, no esperaba encontrarme con una moto tan redonda.

Ya sólo queda ver cómo responde con el paso de los kilómetros.

Os iré contando…