Pues tendréis que leer todo el post para tener la respuesta sobre si esto es el futuro o no 😉

Parece que no hay vuelta atrás y que la electrificación de los vehículos es un hecho. Aun así, me he ido resistiendo, vivo en una zona donde cualquier desplazamiento es largo y necesito tener autonomía y flexibilidad.

He probado coches, furgonetas… y siempre me tira para atrás la autonomía. Lo único que me ha enganchado es la ebike, pero es que, en mi territorio no hay un metro plano, o eres un súper hombre o con una bici tradicional ya habría muerto.

Me quedaba por probar la moto eléctrica, y por eso acepté encantado la invitación de Juanjo Martínez, propietario de la empresa Stark Electric Experience. Juanjo es un apasionado de la moto de campo que incluso ha participado en el Dakar, y en su empresa ofrece rutas guiadas por el Empordà en moto eléctrica, concretamente la Stark Varg EX.

Así que, a primera hora de la mañana me presenté en las instalaciones de BR Motos en Palafrugell, que es la base de operaciones de Juanjo. Otro aliciente para ir allí era saludar a Pepe Bussot, propietario de BR, con quien habíamos compartido años de afición en el trial, y ver su fantástico museo de motos clásicas con las que ha competido. ¡Qué recuerdos al ver esas joyas perfectamente restauradas y las fotos de los tiempos de competición que compartimos!

Las motos a punto para salir

Primeras instrucciones

A las nueve de la mañana ya habían llegado los clientes de Juanjo con los que nos iríamos de ruta y poco después nos explicaba el funcionamiento de la moto.

Las dimensiones, posición de conducción y concepto de la EX son las de una enduro pura. Es alta, con un asiento estrecho y duro.

Las suspensiones son KYB. Las delanteras son de 48mm de diámetro, de cartucho cerrado. Junto con el amortiguador trasero son totalmente regulables y de 300mm de recorrido.

Los frenos son Brembo y tiene acabados de mucha calidad como los bujes mecanizados o el cubrecarter reforzado con espuma.

Bujes mecanizados y frenos Brembo

Según el fabricante pesa 120kgs , con un centro de gravedad bajo, sin masa rotacional y sin las diferencias entre depósito de gasolina lleno o vacío. Siempre es igual.

Tres colores: gris, blanco y rojo sin ninguna decoración adicional, todo muy minimalista.

El funcionamiento es muy sencillo. Al lado del puño izquierdo hay una botonera con un interruptor rojo en el centro, es el que sirve de encendido y apagado de la moto. A la izquierda de este botón están los que permiten aumentar o disminuir la potencia en 5 modos. También sirven para que te ayude a mover la moto si la has de empujar (tipo ebike), incluso tiene marcha atrás. Luego están el del claxon, intermitentes, luces…

Esta es la botonera que gobierna la moto

La maneta de la izquierda es el freno trasero y la de la derecha el delantero. No hay pedales ni de freno ni de cambio.

Y sobre el manillar un smartphone rugerizado Android que ofrece toda la información de la moto y el registro de las rutas, que puedes compartirlas con otros usuarios… también puede servir de teléfono y se puede sacar de su soporte para utilizarlo. ¡Práctico!

Un smartphone como tablero de instrumentos

La versión que probamos tiene una potencia máxima de 60CV pero hay una versión Alpha que llega a 80CV, una locura. También se configura la retención, es decir, podemos emular a una 125 2t con poca retención y mucha patada o a una 450 4t con par abajo. Lo curioso es que viene homologada como moto 125 y se puede conducir con el carnet A1 desde los 16 años o el de coche con 3 años de antigüedad de carnet.

La batería es de 7,2 kWh y aseguran que tiene un 20% más de autonomía que su hermana crosera. Según Juanjo, aguanta una salida endurera de entre 80 y 100km en función del tipo de conducción. La recarga completa tarda unas dos horas si hay buena conexión.

Tras las explicaciones de Juanjo iniciamos el recorrido. Lo primero que buscaba instintivamente era el cambio de marchas, y tenía que mentalizarme en que la maneta de embrague aquí era el freno trasero. Por suerte, eso duró sólo un rato y tras varios frenazos involuntarios mi viejo cerebro se adaptó a la modernidad 😉

Aquí estaba yo, Intentando comprender un nuevo concepto de moto

Empecé tranquilo en el modo 1 que da 14 CV y es suave y progresivo. No soy conductor de scooters y la verdad es que al principio se me hacía raro no tener que cambiar de marchas, pero es como en los coches, una vez que te acostumbras a ello es genial.

Y nos metimos en el bosque. Lo de ir por senderos y no hacer ruido es una pasada. Si, se pierde una parte importante de la excitación que da ir en moto, del toque de gas en vacío haciendo sonar el escape, incluso parece que no corras tanto, pero a cambio, cuando te cruzas con la gente a pie o en bici, es mucho más amable y les quitas un argumento para quejarse. Eso me gustó mucho.

Cuando ya le cogí en tranquillo empecé a probar los otros modos. El dos son 25cv, el tres da 35cv, el cuatro 45cv y el cinco 60cv. No quiero ni pensar en lo que debe ser la versión de 80 cv. Con 60 la moto es una mala bestia, en asfalto se levanta sólo con insinuar el gas, brutal. Habrá poca gente que pueda aprovechar ese modo.

El recorrido fue endurero, con muchos senderos y bastantes trialeras, así que acabé usando el  modo 2 en las trialeras y el 3 en zonas más abiertas. Con buen grip el 4 debe ser muy excitante, pero no era el caso y quería devolver la moto entera. Para aprovechar el 5 hay que ser muy top.

Hacía tiempo que no me metía en trialeras y la primera se me atragantó, no dosifiqué bien el gas y entré pasado en una curva con escalón. En otra moto seguramente se me habría calado ¡pero la Stark no se cala! y eso es genial. Puse un pie y salí fácilmente gracias a lo dosificable que es la potencia y el buen grip que proporciona.

Otra no la pude subir y allí descubrí algo que no es tan bueno. A diferencia de una moto con marchas en la que, si la calas no se va para abajo, la Stark es como si quedara en punto muerto. Por tanto, si no puedes apretar la maneta izquierda (freno trasero), la moto se va para abajo. Pero tienes la opción de darle al botón de ayuda en parado y sí que queda bloqueada.

Probándo la Stark en zonas más ténicas

Lo hace todo fácil

La otra cosa a la que me costó acostumbrarme, es no tener embrague. Voy siempre con un dedo en el embrague (herencia del trial) que me sirve para dar ese toque justo para subir un escalón, una piedra o un tronco. Si aquí hacía eso frenaba la moto, sólo se puede hacer a base de gas y no siempre tienes la adherencia suficiente para levantar rueda.

Aparte de eso, el resto va genial. Las suspensiones, los frenos, la posición… enseguida me sentí como si hiciera tiempo que la llevara y se puede ir rapidísimo. La Stark se nota muy ligera, y sólo si se cae al suelo cuesta un poco levantarla.

Lo más espectacular es la dosificación del gas, que es milimétrica, lineal, progresiva al máximo. Y el par motor, que actúa desde el primer momento. Eso da una seguridad y adherencia muy superiores a un motor térmico convencional. Y en silencio. Una pasada.

Una enduro pura

Juanjo se conoce la zona como si fuera su jardín. Fuimos enlazando senderos, trialeras y pistas hasta llegar al restaurante donde pudimos desayunar y rehacernos. Los comentarios de sus clientes eran unánimes, se lo estaban pasando de miedo y la moto les encantaba.

Aún seguimos varias horas más, hasta que los clientes dijeron que no podían más. El precioso recorrido no daba tregua y el intensísimo calor nos iba desgastando. Pero otra ventaja de la eléctrica es que apenas da calor. Ese mismo recorrido, con una moto de combustión habría sido insoportable.

Acabado el tour, nos fuimos a comer con Juanjo y Pepe Bussot. Aparte de aburrir a Juanjo contando nuestras batallitas trialeras, me explicaron cómo les van los negocios. Pepe tiene taller y es concesionario de varias marcas, entre ellas la Stark, y está sorprendido de lo bien que van las ventas de esta moto. Muchos de sus clientes endureros se están pasando a la eléctrica. El precio de 12.900€, aun siendo elevado, está en línea con el resto de marcas punteras de enduro. A cambio, el coste de funcionamiento y mantenimiento es mucho más económico: menor gasto de combustible o nulo si en casa tienes instalación fotovoltaica, no hay cambios de aceite, filtro, revisiones… Los únicos consumibles son los neumáticos, frenos, transmisión… y poca cosa más.

Respecto a Juanjo, su Stark Electric Experience va ganando clientes. Los que, como yo, quieren probar una moto eléctrica, los que le regalan a un familiar o amigo la experiencia (como los que nos acompañaron ayer), los que simplemente quieren pasarlo bien en un entorno precioso y un guía de lujo… y con la ventaja de poder usarlas sin tener carnet de moto. En cuanto pueda quiero ir con mis dos hijos para que lo prueben, seguro que nos lo pasaremos de miedo.

Por 180€, lleva a grupos reducidos por la preciosa zona de Les Gavarres, en rutas de unas 4h de duración con almuerzo incluido. También ofrece la posibilidad de alquilar la equipación o de hacer tours “a la carta”. Muy recomendable para pasarlo genial.

Después de comer, a Juanjo y a mí aún nos quedaron ganas de salir un rato. Ya solos y con más confianza, empezamos a ir rápido y a buscar trialeras más complicadas. La Stark lo hacía todo fácil. Súper adrenalínico, me encantó.

Ya me iba animando

Y ahora la pregunta que todos me haréis: ¿me la compraría?

Hace unos años vivía en una zona donde a 100 metros de casa empezaban los senderos y podía pasar horas y horas montando en moto sin repetir ninguno. Además, había mucho ambiente y amigos endureros. Si siguiera allí ya la estaría encargando. Para hacer sólo enduro, con las típicas salidas de una mañana o mañana y pico es perfecta, no encuentro argumentos para volver a comprar una moto de enduro convencional.

Pero donde vivo no tengo colegas para hacer enduro y hay que recorrer bastante distancia para encontrar zonas divertidas. Coger el carro para ir arriba y abajo lo encuentro pesado y lo que más me gusta son las salidas largas. Y aquí es donde vuelvo a encontrarme con la limitación de los vehículos eléctricos: la autonomía.

Por tanto, cuando quiera circular en silencio me iré a ver a Juanjo y a Pepe 🙂

Así que en respuesta al título del post:  Si esto es el futuro…. ¡¡MOLA!!

Juanjo Martínez

Me ha gustado, volveré!