Del 21 de junio al 8 de julio de 2025
Tras pasar unos días increíbles en el Bosnia Quest (lo cuento aquí), empezaba la segunda parte del viaje.
La idea era seguir la ruta del TET partiendo de Bosnia, cruzar Montenegro, Albania y para regresar por asfalto visitando algunos lugares que me gustaron mucho en mi anterior viaje por esta zona (lo cuento aquí).
Marc y Andreu, los dos que faltaban, llegaron en avión a Sarajevo. Allí los fuimos a recoger para regresar al hotel que nos había servido a Jordi y a mí de base de operaciones del Bosnia Quest.
Por la mañana bajamos sus motos de la furgoneta con la que habíamos llevado las motos desde Barcelona. Sus motos tan limpias (Kove 800 la de Marc y KTM 690 la de Andreu), contrastaban con las dos Kove 800 de Jordi y mía que ya llevaban un buen tute por Bosnia, pero con un cambio de filtro de aire y engrasando las cadenas ya quedaron listas para dar gas.
ETAPA 1: Sarajevo (Bosnia) – Zabljak (Montenegro)
Sabíamos que con la preparación de motos y equipaje saldríamos tarde, por eso la etapa era relativamente corta. Aun así, fue muy bonita, especialmente al llegar a Montenegro. Tras cruzar un paso fronterizo rarísimo, en el que una vez timbrados los pasaportes has de volver atrás para seguir la ruta (hay que ir con cuidado ya que te podrías saltar la aduana), una combinación de estrechas y preciosas carreteritas y pistas nos llevaron a Zabljak en pleno parque nacional Durmitor.
En general la ruta no fue complicada, excepto algún tramo de piedra húmeda en el que había que prestar atención con las motos cargadas. Tramos que le añadían “picante”, pero lo que realmente vale la pena son los increíbles paisajes por los que transcurre el recorrido.
En Zabljak dormimos en una casa de huéspedes (Guest house Andrea) regentada por Andrea, y sus abuelos. El sitio es muy modesto, pero la simpatía de Andrea y el desayuno de especialidades locales que ofrece su abuela lo compensan.
ETAPA 2: Zabljak – Podgorica (Montenegro)
Una de las etapas que más nos apetecía y que no nos defraudó. Al poco de salir de Zabljak ya nos metimos en el corazón de Durmitor. Esa es de las pistas más bonitas que se pueden hacer en moto. Pararías cada pocos metros a hacer fotografías, increíble. Hay que pagar un pequeño peaje al entrar al parque, pero vale la pena.
El resto de la ruta seguía en la tónica de lo que es Montenegro, una maravilla. Aquí sí que nos tuvimos que esforzar, con pistas de mucha piedra suelta y algunos senderos y fuera pista en los que no te podías despistar ni un segundo.
Todo iba bien hasta llegar al lago Kapetanovo, donde paramos a comer en un entorno idílico. A partir de allí el TET está cortado y eso nos obligó a dar un gran rodeo y a hacer los últimos kilómetros hasta Podgorica por asfalto. Pero lo peor es el calor que hizo cerca de la capital. ¡Cuando llegamos estábamos a 40 grados!!
El aire acondicionado del hotel Holiday (un hotel correcto, pero sin personalidad) y una ducha fría nos recuperó, pero sobre todo la fantástica cena en un “steak house”, donde todo estaba buenísimo. El resto de la ciudad realmente no vale la pena a excepción de la catedral ortodoxa que es muy bonita.
ETAPA 4: Podgorika – Hotel Marub Bulshizë (Albania)
Le tenía muchas ganas a esta etapa ya que pasa por el valle de Theth en Albania, del que guardaba grandes recuerdos de mi anterior viaje en el 2018. Un valle precioso, completamente aislado, virgen, rodeado de altas montañas, con gente encantadora y hospitalaria que me acogió aquel día.
Tras cruzar la frontera y entrar a Albania ya se notaba un cambio importante con Montenegro. Aunque el país ha evolucionado mucho en los 7 años que han pasado desde que lo visité, sigue bastante atrasado con respecto a Europa occidental, lo que en cierta manera me gusta ya que lo hace diferente de lo que estamos acostumbrados.
La carretera que va de la costa hacia el valle de Theth es muy bonita, especialmente cuando se adentra en los valles rodeados de altas montañas. Tras un tramo de curvas cerradas se llega a lo alto de un puerto con unas vistas preciosas que obligan a hacer una parada.
Hace siete años, a partir de allí empezaba una pista que sólo se abría a partir de mayo hasta septiembre ya que el resto del año estaba cerrada por la nieve. Eso hacía que el valle estuviera aislado muchos meses al año y lo hacía tan especial. De hecho, cuando fui hace años, la acababan de abrir y aún encontré bastante nieve en la pista.
Ahora ya no es así, el asfalto llega hasta el valle y eso ha hecho que se haya desarrollado muchísimo: hoteles, restaurantes, alquiler de quads… la civilización ha llegado allí. Me alegro por sus habitantes, que seguramente han encontrado otras formas de ganarse la vida, pero para a mí se perdió la magia de aquel lugar virgen que recordaba. Pasé sin pararme.
Más adelante nos salimos del asfalto para seguir por una pista rápida y polvorienta sin mucho interés que se convirtió en asfalto al acercarnos a Skoder. Al bajar de las montañas el calor volvía a ser asfixiante, por suerte, más adelante volvíamos a coger altura, refrescó y ya fue más divertido, con pistas que incitaban a abrir gas.
Cuando llegamos al hotel Marub (muy recomendable), y casi sin bajar de las motos ya les estábamos pidiendo cervezas heladas. Verlas llegar con la jarra congelada fue de lo mejor del día.
La cena estuvo muy bien y siguió la tónica de las anteriores: historias, anécdotas, batallitas y mucha moto de trial, que por eso los cuatro hemos hecho trial del bueno, especialmente Andreu que fue profesional y piloto top. Los tres de las Kove 800 comentando lo enamorados que estábamos de nuestras motos y el pobre Andreu aguantando la chapa. Pero es que hubieron tramos realmente complicados que nos habrían hecho sufrir mucho con otras bicilíndricas, en cambio, con las Kove nos divertimos a tope. Evidentemente Andreu con su técnica y una 690 súper preparada tampoco tuvo problemas en superarlos, pero eso ya no era de extrañar.
ETAPA 5: Hotel Marub – Elbasan
Volvíamos a ir hacia las montañas, y aunque nos habían avisado que la ruta estaba cortada por obras, quisimos intentarlo. Al cabo de poco de salir del hotel la pista (aunque para ellos es una carretera) subía sin parar. Dejó de hacer calor y se podía llevar un buen ritmo, aunque valía la pena disfrutar de los paisajes.
Llegamos al tramo en obras. En ningún sitio avisaban de que la “carretera” estaba cortada, pero no se podía pasar. Según los obreros habría que dar un larguísimo rodeo por donde habíamos venido, y eso es de lo peor que se nos puede pedir, odiamos dar la vuelta
Buscamos en el mapa por donde se podía pasar. Tras varios intentos, empezamos a unir caminos, senderos y pistas muy bonitos que nos iban acercando a nuestro destino, siempre con la duda de si nos encontraríamos algo cortado que nos haría dar la vuelta. No fue así, pero lo cierto es que hicimos bastantes kilómetros de más y al final algunos de asfalto que no estaban previstos.
Nos sorprendió Elbasan, una ciudad muy viva, con muchísimos restaurantes, bares y cafeterías llenos de gente, pero, a parte de un torreón y una pequeña muralla, el resto son edificios mal mantenidos y sin mayor interés. El hotel de Elbasan (Villa Imperial) es limpio, cómodo, céntrico, y el restaurante italiano que hay en frente es muy bueno, pero el director o gerente que nos atendió fue nada agradable y el desayuno era malísimo. Eso sí, nos dejaron aparcar las motos en el hall del hotel 😉
ETAPA 6: Elbasan – Berat
Esta etapa no fue complicada pero sí divertida gracias a las rápidas pistas que nos encontramos. También fuimos por zonas de montaña con paisajes muy bonitos. El tramo más complicado era un largo trayecto por el cauce de un río, pero las fuertes riadas que había habido y el sofocante calor nos desaconsejaron complicarnos la vida.
Por una vez fuimos prudentes y enfilamos hacia Berat. No recuerdo haber pasado tanto calor en mi vida, era insoportable. Y si a eso sumamos el tráfico caótico y que ya llevaba bastantes días de tralla, los últimos kilómetros por asfalto se me hicieron muy largos.
Cuando llegamos a Berat, el hotel Villa Elmar estaba en la zona antigua de la ciudad, donde en teoría no se puede acceder en vehículo motorizado, pero Andreu utilizó su habitual “savoir faire” para convencer a la gente del hotel que hicieran una excepción. Tuvimos que subir una serie de escaleras de piedra y meternos por estrechos callejones, pero las motos durmieron en lugar seguro. Es un hotel en un edificio antiguo y mantiene su personalidad, pero con unas habitaciones no muy grandes (al menos la mía). El personal es agradable y da buen servicio.
Berat es probablemente la ciudad más bonita de Albania (¿o quizás la única?). La llaman la ciudad de las 1000 ventanas. También ha cambiado mucho en los siete años que han pasado desde que la visité. De pasear casi sólo por sus preciosas calles empedradas a que el turismo esté presente en cada rincón. Aun así, conserva gran parte de su encanto.
ETAPA 7: Berat – Budva
Ya estábamos de regreso hacia Sarajevo. La idea inicial era seguir una ruta con asfalto y off-road, pero viendo que el calor ya no nos iba a abandonar, decidimos ir únicamente por asfalto y salir muy temprano para aprovechar en lo posible las horas frescas del día.
El recorrido no tuvo nada muy especial, carreteras con bastante tráfico hasta la frontera con Montenegro y de allí por la costa hasta Budva.
Budva es una ciudad en la costa de Montenegro absolutamente turistizada. La parte nueva está invadida de enormes hoteles, restaurantes, tiendas de souvenirs… y la parte antigua, que es preciosa, ya es el típico pueblo donde sólo hay negocios turísticos.
Llegamos a la hora de comer, una buena siesta, paseo y baño en la playa, una cena ligera y a dormir temprano para volver a madrugar.
ETAPA 8: Budva – Kotor – Sarajevo
Salimos súper temprano para llegar lo antes posible a Kotor. Al salir de Budva cogimos una carretera de montaña, de esta forma evitábamos la atiborrada carretera de la costa. El recorrido fue una maravilla, tanto por los paisajes como por el trazado sinuoso de la carretera. Pasamos por el parque natural Lovcen y de allí a la vertiginosa bajada hasta Kotor, donde tuvimos que parar varias veces a disfrutar de estas vistas únicas de la bahía.
A pesar de estar muy turistizado, Kotor me sigue gustando mucho. Tanto por su ubicación en ese enclave rodeado de montañas, como por su arquitectura antigua y bien conservada. Allí paramos a tomar un fantástico desayuno y cargamos pilas para el sprint final.
Salimos de Kotor por otra carretera que subía serpenteante por las montañas en dirección a Mostar, donde queríamos hacer una parada para visitarla. De nuevo, una ruta muy divertida hasta que el calor volvió a apretar. Cuando llegamos a Mostar era insoportable, la idea de pasear equipados de moto era inaceptable, así que buscamos un restaurante de carretera con aire acondicionado, comimos, y seguimos hacia Sarajevo.
A media tarde estábamos en el mismo hotel donde nos alojamos Jordi y yo durante el Bosnia Quest. Allí nos esperaba la furgoneta. Metimos las motos y ya lo dejamos todo a punto para salir al día siguiente: Marc y Jordi en avión, Andreu y yo en furgo.
El viaje había sido un éxito y la relación entre nosotros genial. Nunca habíamos hecho un viaje los 4 juntos. Marc y Jordi son los quemadillos del grupo, Andreu y yo nos lo tomamos con más calma y les dejábamos hacer cuando se picaban… como dice Andreu: “quiero ir muchos más años en moto, por eso la prioridad es volver entero de cada viaje”. Me convenció esa filosofía. Aun así, tampoco nos tuvieron que esperar mucho y el ritmo fue lo suficiente rápido para ser divertido sin correr riesgos excesivos… excepto en algún momento de subidón. Y cada parada, cada comida, era un no parar de anécdotas, recuerdos… nos divertimos mucho, seguro que habrá más viajes juntos.
Respecto a las motos, los clásicos haters nos auguraban un viaje lleno de problemas: ¡3 motos chinas y una austríaca!! Pues un simple pinchazo resuelto con un macarrón en la 690 de Andreu y nada más. Las cuatro motos aguantaron la tralla de las duras y pedregosas pistas sin rechistar, un 10 para ellas.
El recorrido del TET por esa zona es precioso, aunque después de Bosnia y Montenegro, Albania quedó en segundo plano. Tampoco ayudó el tremendo calor que sufrimos en cuanto llegamos allí y los cortes por obras que nos obligaron a modificar el recorrido y perder algunos de los mejores tramos. Y de todo ello me quedo con las rutas que nos prepararon los chicos del Bosnia Quest, absolutamente espectaculares.
REGRESO HASTA BARCELONA
Por la mañana nos despedíamos. A Andreu y a mi aún nos quedaban dos días de viaje. Primera parada en Splitz, donde un amigo nos invitó a comer una barbacoa riquísima con su familia, ¡muchas gracias Josko!
Mientras esperábamos que saliera el ferry fuimos a visitar la bonita Splitz y por la noche zarpábamos hacia Ancona.
A la mañana siguiente llegábamos y tocaba cruzar Italia. Andreu la conoce muy bien y fuimos por unas carreteras y pueblos preciosos, con paradas gastronómicas incluidas, ¡qué bien se come en Italia!
Por la noche salía el ferry desde Civitaveccia a Barcelona. La aventura había llegado a su fin. Otro viaje inolvidable en buena compañía, de esos que no se olvidan nunca.
Y a pensar en el próximo!!
En el siguiente post detallaré la preparación de moto y equipaje para el viaje



























































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