Increíble la sensación de ir por las dunas

Ya estoy de vuelta tras una semana fantástica en Marruecos. En los próximos post iré explicando el viaje pero de momento quería hacer un resumen de lo que me ha parecido la WR en su hábitat natural: el desierto.

Es la sexta vez que voy a este maravilloso país que me tiene enganchado pero es que ahora lo estoy aún más: ¡Con la WR-JVO todo es fácil!!

Han sido más de 2000 km en los que ha habido de todo: pistas rápidas, senderos, trialeras, piedras para reventar, asfalto… y lo que más odiaba hasta ahora: arena, muchísima arena.

Recuerdo como sufría en la arena, cómo acababa con las manos doloridas de la tensión intentando evitar que se girara el manillar, o con ampollas en los pies por culpa de los zapatazos que tenía que dar para intentar enderezar la moto. Nada de esto ha sido necesario esta vez. Con la Yamaha he disfrutado muchísimo en la arena, da la impresión de que flote encima de ella.

Y las dunas… ¡que sensación más fantástica!. Mis pobres compañeros casi han tenido que arrastrarme fuera de ellas, no encontraba el momento de irme. Poder jugar en la arena, improvisando, sin miedo a quedarme clavado, subiendo a lo más alto del Erg Chebbi…. no tiene precio.

Esta moto es el arma total para un viaje de este tipo. Y lo digo tras haber ido con motos muy buenas. La DRZ-E con la que fui la primera vez se acerca bastante a la WR pero en la arena pagaba su peso algo superior y sobre todo su falta de potencia. Sin la protección aerodinámica de la cúpula de la Yamaha me cansaba más, sobre todo yendo de pie en las pistas rápidas. Tampoco tenía ventilador y se calentaba si estaba mucho rato en las dunas. 

Respecto a la GSA o Super Ténéré 1200 lógicamente no hay color. Las dos maxi son más cómodas y rápidas que la WR pero en Marruecos y en el tipo de rutas que hacemos eso no es una ventaja. Las carreteras no son rápidas, hay infinidad de obstáculos, personas, animales y cacharros de todo tipo que no aconsejan correr. Con la WR y el desarrollo largo que llevo puedo mantener tranquilamente cruceros de 100 a 110km/h con puntas de 140 si en algún momento es necesario. Más que suficiente. Respecto al asiento, estoy encantado con el que me han hecho en la WR. Más blando que el de serie, estrecho en la parte delantera para que no moleste al ir de pie y ancho atrás, puedo hacer cientos de kilómetros sin que me duela el trasero. 

En cuanto al equipaje, las maxi pueden llevar más pero eso no es nada aconsejable ni necesario en estos viajes donde menos es más. Con la Giant Loop Coyote he tenido de sobras para llevar todo lo necesario, incluso he notado que puedo ir aún más ligero de lo que iba. 

En cambio la libertad de movimientos que da la WR, la seguridad de que no quedarás atrapado en un banco de arena, que podrás improvisar un salto si te encuentras con uno de los frecuentes surcos de los caminos, frenar mucho antes que con una gorda o ir mucho más rápido sin cansarte no tiene punto de comparación con una maxi-trail.

Finalmente quedaría la comparación con la Ténéré 660. Partimos de la base de que mi 660 no era una Ténéré común. Más ligera, potente y con mejores suspensiones que una de serie la había “endurizado” mucho. Aún así estamos hablando de una moto con una potencia similar a la WR pero 50kgs más pesada… y eso en la arena es un lastre insalvable. Era más cómoda que la WR y podía aguantar más tiempo por carretera a una velocidad de crucero alta pero en cambio era muy difícil meterse en las dunas o arena blanda con ella. La principal ventaja de la 660 es su dureza, fiabilidad y bajo mantenimiento.

Respecto a este punto me ha sorprendido que la WR no ha gastado ni una gota de aceite, me llevé una botella para poder añadir o hacer un cambio y no ha siso necesario. Otro aspecto que me ha gustado mucho es lo poco que se ha ensuciado el filtro del aire. Llevo un prefiltro y es lo único que he limpiado un par de veces. La posición alta del filtro es una gran ventaja.

También me ha gustado mucho como queda situado el GPS. Gracias a la araña de instrumentos de la JVO puedo colocarlo en el emplazamiento de porta road book y por tanto justo en el campo de visión. Da mucha seguridad no tener que desviar la vista del camino. Y si además llevas el pantallón del nuevo Garmin 276 eso ya es definitivo para seguir la ruta sin distracciones peligrosas.

Hablando de seguridad. Ha sido un puntazo ir todos conectados con intercomunicadores. Hemos podido probar el Cardo Packtalk, un intercomunicador que además de Bluetooth lleva el sistema DMC. Gracias a él las centralitas de los integrantes del grupo hacen de “repetidores” entre ellos por lo que las distancias pueden ser enormes. Era impresionante oír los comentarios de los compañeros cuando apenas los podías ver en la distancia. No sólo es agradable y divertido poder ir hablando entre nosotros (a veces costaba concentrarse mientras te partías de la risa), sobre todo es un plus de seguridad al poder avisar de un peligro o mantener la distancia para evitar el polvo de quien te precede sin perder el contacto. Crean adicción.

Sólo he tenido dos problemas y mucha suerte. Un gran susto el primer día cuando quise poner en marcha la moto y la batería se había muerto. Es la segunda vez que me pasa tras un periodo largo con la moto parada. Habrá que revisar a fondo la instalación ya que hay algo que consume carga. Increíblemente encontré una batería usada idéntica a la de origen en un pueblo del Atlas y luego ya no me dio ningún problema. 

El otro susto fue el último día por la tarde. Tras repostar el depósito trasero vi cómo perdía gasolina. Con el peso del equipaje y la tralla de todo el viaje se había producido una pequeña fisura en la parte alta del depósito bajo el asiento. Lo tapamos con Pattex y pude continuar sin problema pero es algo que tenemos que revisar con Jorge Velayos para reforzar ese punto. Y es que poner equipaje a una moto de rally tiene esas cosas… ya me lo dicen los puristas 😉 .

En definitiva, seguro que volveré a Marruecos pero es muy poco probable que vuelva a hacerlo con una moto grande. El plus de seguridad y diversión que me ha dado la WR es inigualable… mi única duda sería poder ir con la KTM 990. Creo que con ella tendría lo mejor de los dos mundos aunque para meterme por la arena sin ser un súper hombre difícilmente me lo pasaré tan bien como con la Yamaha.

Aquí un vídeo resumen de lo vivido:

 

Las vistas desde el Atlas son increíbles

Laa garganta del circo de Jaffar

En el lago Iriki

En la ciudad perdida

Acercándonos al Ramlia por el norte

Al fondo Argelia

En el Erg Chebbi

Los seis mosqueteros. ¡Que gran grupo!!

Te a la menta ante las dunas: el premio

Fez: las tenerías

La medina de Fez, laberinto de olores y colores