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Ahora sí, ya he podido probar la KTM 990 a fondo y ha superado todas las expectativas que tenía.

Hace unos días hice una salida con mis amigos transibéricos en la WR JVO y nos lo pasamos tan bien que nos quedaron ganas de repetir. Era por la zona que queda cercana a la Costa Brava, un entorno precioso. Salimos de Tordera hacia Sant Antoni de Calonge, Tossa de Mar, Lloret… El terreno es arenoso, muy resbaladizo en seco pero fantástico si está húmedo y con las lluvias caídas estaba perfecto.

El recorrido fue muy variado, algo de carretera, pistas rápidas, senderos e incluso algunas trialeras. Mientras iba con la WR, jugando, divirtiéndome y disfrutando cada metro recorrido iba pensando en que tal pasaría por allí con la 990. Ya he podido comprobarlo.

La WR ha acaparado gran parte de mi atención en los últimos meses quedando la 990 en segundo plano. Aún así, tal como comentaba en el post anterior , poco a poco le he ido introduciendo mejoras para dejarla a mi gusto Seguramente le iré haciendo alguna cosa más pero con estos cambios tengo lo realmente importante para disfrutarla en off road, que es lo que más me gusta.

El día anterior a la salida estuve preparando la moto poniendo los mandos a mi gusto y aprovechando el gran hueco que hay debajo del asiento  para poner las herramientas y recambios. No lleva ABS y ese espacio es muy aprovechable.

Salí de casa con precauciones, había llovido toda la noche, hacía frío y el asfalto estaba mojado. Los neumáticos Michelín Desert nuevos y los Bib Mousse no eran la mejor combinación en estas condiciones.

Al principio me noté un poco raro con el nuevo manillar, más ancho y abierto que el de serie. He perdido comodidad por carretera pero queda sobradamente compensado con lo bien que va por campo donde he ganado mucha precisión.

Tras unos primeros kilómetros de tanteo ya le fui cogiendo confianza, el motor es un tiro, sale pitando sólo insinuando el acelerador y hay que contenerse pensando en las ruedas que llevo. La posición es tan endurera que a veces instintivamente saco el pie en las curvas, como si hiciera super motard con una 450… pero con un bicho de más de 200kgs y 100 CV!!!. Se nota el buen trabajo de MTA en las suspensiones, ya que aún siendo muy largas y blandas no se hunden tanto como antes en las frenadas y aceleraciones.

Donde más se nota la mejora es en altas velocidades. Las dos 990 que he tenido se menean muchísimo de delante en cuanto vas rápido. sobre todo si aceleras y la moto descarga peso de delante. La verdad es que acojona. Esa desagradable sensación ha desparecido del todo con el amortiguador de dirección GPR.

Me encontré con mis amigos transibericos en Tordera. Dos WR450, dos KTM 690 una BMW GS y mi 990. Por suerte tenía a David con la GS, las dos vacas se harían compañía en la cola. Al cabo de poco empezaba el baile.

Empecé prudente, me puse tras la GS a esperar acontecimientos y cogerle el pulso a la bicha. Eso duró poco. Enseguida noté como la GS me estorbaba y en las primeras zonas complicadas me puse delante suyo para poder ir a mi ritmo.

La diferencia de las estrechas ruedas de enduro con respecto a las anchas trail se notaba muchísimo, el Desert delantero “pinchaba el terreno” mientras el trasero deslizaba lo justo para poder hacer las curvas cruzando a voluntad pero siempre con la rueda delantera bajo control: totalmente adictivo. Todo eso disfrutando de la música que sale de los dos Akras traseros… Suerte de que el casco me tapaba la cara de idiota, la sonrisa de oreja a oreja ya no se me borraría en todo el día.

Con estas ruedas y las suspensiones funcionando tan bien se puede ir rapidísimo. Lo notas al llegar a las curvas que se acercan más rápido de lo aconsejable. Vas tan seguro y las aceleraciones son tan fulgurantes que no te das cuenta de lo rápido que vas. Aún así la frenada es muy dosificable y la moto muy noble por lo que no es difícil ponerla en su sitio para volver al ataque.

Es altísima, llego de puntillas, y por eso no me siento seguro al ir sentado y sacar el pie en las curvas. Mientras que con la WR sí que me atrevo a hacerlo, con la 990 noto que para llegar al suelo la tengo que inclinar mucho. Entre eso y el peso que tiene me da miedo hacerme daño en las rodillas en apoyos fuertes. Con el nuevo manillar me noto mucho más cómodo y la moto es tan fácil de llevar que fui casi todo el rato de pié, incluso en las derrapadas que se controlan perfectamente con el freno-embrague-gas ya que la moto es muy noble. Supongo que el amortiguador de dirección tiene parte de culpa en ese comportamiento tan seguro. También me encontré muy bien con las estriberas articuladas Pivot Pegz que se adaptan a la posición del cuerpo y a las que sólo les pediría que fueran un poco más largas para poder apoyar toda la bota.

A medida que fue pasando el día ya iba más con los de adelante, incluso a ratos en cabeza del grupo… y no tengo la sensación de haber hecho mucho de tapón. Hasta que llegaron los tramos más complicados. En las primeras subidas fuertes y rotas iba un poco acojonado, aquí notaría de verdad la diferencia respecto a la WR. Desde luego que se nota pero si aprovechas las inercias y no te encallas pasas por sitios inverosímiles. Es increíble.

Llegamos a una subida con un enorme escalón. La GS ya no estaba con nosotros y yo era el único con moto gorda. Edu con su WR fue hasta arriba y me indicó una escapatoria que había a un lado. Empecé la subida, habían surcos, raíces y piedras que pasé sin enterarme, las suspensiones se lo tragaron todo, así que me planté delante del escalón perfectamente alineado. No me lo pensé: dí un poco de gas, piqué el embrague y ya tenia la rueda delantera levantada. Ni siquiera tocó el escalón y un segundo más tarde estaba arriba junto a la moto de Edu que me miraba con las manos a la cabeza y unos ojos como platos.

No me imagino pasar con esta facilidad con ninguna de las maxi trail que he probado, en realidad es una enduro gorda. ¡Subidón!!, a partir de eso ya no hubo tramo que se me resistiera, confianza máxima. Sólo me preocupa si algún día tengo que pasar poniendo pies ya que no voy a llegar al suelo, así que habrá que sacar todas las esencias trialeras y pasar a cero o….

De hecho fue muy divertido ver las caras de unos trialeros que se nos quedaron mirando mientras pasábamos por unas rampas de piedra muy complicadas. Estaban corriendo un trial de clásicas y el contraste entre las ligeras motos de trial con la GS y la 990 era muy divertido. Por cierto… no pude resistir la tentación de quedarme un rato viendo algunas zonas, ¡que bonito es el trial de clásicas!!.

También noté muchísimo el desarrollo más corto. Con la corona de 45 (42 de serie) queda perfecto, por carretera sigue corriendo muchísimo y en cambio por campo no tengo que tirar tanto de embrague en las zonas complicadas.

El mismo recorrido con la Yamaha no supuso el más mínimo problema. Con la WR las trazadas se pueden improvisar, una mala salida de una curva se solventa con un zapatazo en el suelo… todo es mucho más fácil. Con la KTM no se puede bajar la guardia, las inercias están allí y si te sales de la trazada volver a ella es mucho más complicado, aún así el límite lo pone más el piloto que la moto y la recompensa de pasar por según que sitios con un bicho así tiene un morbo… 😉

En definitiva, muy satisfecho por la elección, de hecho no se que he estado haciendo tanto tiempo mareando la perdiz si la tenía ahí delante. Veremos que sale al mercado ahora que los fabricantes parece que se interesan por modelos trail mas orientados al campo pero mientras llegan las novedades me esperan muchas horas de diversión con esta moto que es el punto intermedio perfecto entre la ligera JVO y la más asfáltica Multistrada Enduro. ¡Que más puedo pedir!!

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