Del 24 al 26 de marzo ’17 pude pasar un fantástico fin de semana en Fuerteventura, paraíso trail de las islas Canarias. Fui allí invitado por Borja Naranjo de AOR Canarias para participar en el Fuerteventura Offroad 2017 Junto con Martín Solana el viajero-bloguero al que hace mucho tiempo que sigo en sus fantásticos viajes.

Martín y yo llegamos el jueves por la noche a Gran Canaria donde nos esperaban Borja y Raúl Suárez. Con Raúl (Rulyx Crossman) nos conocíamos por facebook. Ex crossero y trialero destacó en el dirt track. Raúl es quien movió cielo y tierra para conseguir que se hiciera el evento y no paró hasta conseguirlo.
 
El viernes fuimos a Ducati Canarias para encontrarnos con Jorge Gómez y recoger la Ducati Multistrada 950 que me dejaban para esos días.
 
Me encantó conocer a Jorge, un apasionado de las motos. Ex trialero, corredor de velocidad y dakariano (acabó el Dakar en dos de las tres ocasiones en que participó). Hace poco se le ocurrió modificar una Ducati Scrambler con la que consiguió acabar el Intercontinental Rally que llega a Dakar. Un crack con un punto de locura en el que coincidimos. Jorge es también muy conocido en Canarias por su faceta de instructor y organizador de viajes.
 
Ya con la 950 nos dirigimos al puerto de Gran Canaria donde nos esperaban Borja y Javier con el 4×4 que nos haría de asistencia. Raúl iba con su Kawa 250 y Martín con la Husqvarna Terra 650 que le prestó Raúl. Poco a poco fueron llegando los participantes del evento, 17 en total: varias GS, Super Tenere, Varadero, Triumph, Ducati Multistrada Enduro y Scrambler … un completo catálogo trail.
 

Jorge con la Ducati Multistrada 1200 Enduro

 

El grupo de empezaba a formar

 
 
 
 
 
 
 
 

La más veterana no desentonó

 

Mi preciosa Multistrada 950

 
Las casi tres horas de viaje en barco hasta Fuerteventura sirvieron para que nos fuéramos conociendo todos. Gente fantástica con ganas de pasarlo bien, la cosa prometía.
 

Borja dando las primeras instrucciones

 

Llegando a Fuerteventura

 
Ya en Fuerteventura lo primero que hicimos fue ir a dejar los bártulos en el hotel. Más ligeros de equipaje salimos desde Morro Jable en el sur de la isla recorriendo la FV-2 que sigue la costa por una zona muy turística invadida por las enormes moles de los hoteles “todo incluido” que tan poco me gustan. Al cabo de poco nos fuimos a una explanada donde Jorge explicó los principios básicos de la conducción off road y es que muchos de los participantes no habían circulado nunca por tierra. Luego empezamos el recorrido.
 

 

El tiempo era perfecto para ir en moto, soleado pero fresco con esa luz tan especial que hay en las Canarias. Fuerteventura es una isla en la que roca y arena se van alternando y dejan  pocas alternativas a la vegetación que solo aparece esporádicamente donde puede encontrar algo de agua. Ese paisaje tan árido y dramático le da una belleza especial que me recordó mucho a las zonas más orientales de Marruecos. Su origen volcánico es evidente y contrasta la piedra negra con unas playas preciosas de arena blanquísima.

Nuestra ruta iba por el sur en dirección norte, primero por asfalto y ya luego por pistas fáciles donde los participantes pudieron ir probando los consejos que les había dado Jorge. Yo me iba haciendo con la 950 una moto muy fácil, similar a la 1200 Enduro que tuve unos meses pero menos imponente. Mi único problema era de nuevo el hombro que me sigue fastidiando a pesar de mi segunda operación, habrá que seguir con la rehabilitación… un fastidio.
 
En una de las paradas de reagrupamiento se produjo una situación cómica. Yo estaba al final del grupo y detrás mío paró Javier con el 4×4. Salió del coche pero se le olvidó de poner el freno de mano. La pista tenía muy poco desnivel y poco a poco el coche se fue moviendo hacia adelante. Vi llegar su sombra de reojo sin tiempo para hacer otra cosa que no fuera apuntalar las piernas para que no me tirara. Conseguí aguantarlo mientras Javier lo frenaba a toda prisa pero el pobre porta matrículas de la Ducati salió mal parado. A partir de allí me tocó llevar la matrícula como se ve en esta foto.
 

Foto de Martín Solana

 
Al final llegamos hasta una playa desde donde salia un camino en subida con mucha arena. Empezaba lo bueno. Jorge no se lo pensó dos veces y subió como una flecha, se notaba que la arena no tiene secretos para él. Su Ducati 1200 Multistrada Enduro subió dando bandazos pero Jorge seguía sin cortar, ¡hasta arriba!!. Espectacular. Algunos de los participantes se colocaron en lo alto sin quererse arriesgar mientras que otros lo fueron intentando… Caídas sin importancia, motos hundidas en la arena y otros que subieron hasta arriba. Risas y cachondeo, el virus del off road les iba infectando.
 
Yo no las tenía todas conmigo, el brazo no estaba bien y no quería arriesgarme a una recaída a pocos días de salir hacia Marruecos pero fue imposible resistirme: gas y hasta arriba. Por suerte la 950 es muy fácil de llevar. Mientras Martín inmortalizaba el momento con unas fotazas preciosas.
 

Foto de Martín Solana

Foto de Martín Solana


 
La ruta fue alternando zonas sin complicaciones con otras más difíciles hasta que la tarde se nos echó encima y la fatiga iba apareciendo. Llegamos a La Pared en el istmo que separa la zona norte y sur de la isla. Allí nos separamos en dos grupos, uno se fue por carretera hacia el hotel. El otro, conducido por Jorge nos fuimos por una pista espectacular que bordeaba la costa en una zona de arena y dunas increíble. Y con el regalo añadido de la anaranjada luz del atardecer. Jorge abría camino pasando sin problemas por los bancales de arena mientras que yo le seguía como podía, la arena no es mi fuerte y no quería jugarme una caída con una moto prestada. Aún así disfruté muchísimo y me consta que los demás también. 
 
Todo iba bien hasta que nos encontramos con una señal de prohibido el paso y un vigilante que nos obligó a desviarnos. Resulta que en esa zona se están rodando escenas de la película La Guerra de las Galaxias y no dejan pasar. ¡Con lo bien que habrían quedado las motos entre las naves espaciales! 😉
 
Llegamos al hotel de noche, el resto del grupo ya estaba allí. Tras la cena explicando nuestras batallitas nos fuimos a la cama temprano, al día siguiente había que madrugar.
 
El sábado nos esperaba un recorrido con road book preparado por Borja. Antes Jorge, Martín y yo dimos unas charlas y Borja consejos para la conducción off road muy bien complementados por diapositivas en las que se veía lo que explicaba. También los secretos de la navegación con road book.
 
 
 
 
 
Fuera nos esperaban las motos con los porta road books. Por la noche los habían estado instalando en todas las motos, un curro impresionante. No solo eso, me impresionó la inventiva de Borja: esos porta road books estaban íntegramente fabricados por él a partir de un tupper, un motorcito movido a pilas con un mando a distancia e incluso luz. Y funcionaron todos perfectamente!! Bravo Borja!!
 
 
Y mi 950 volvía a tener matrícula!
 
 
Los primeros kilómetros fueron de carretera por la tortuosa FV-30 con parada en el Mirador del Risco de las Peñas desde el que se veía ese dramático y pedregoso paisaje volcánico que contrastaba con el azul del cielo y del mar. Espectacular. También cruzamos bonitos pueblos como Pájara o Betancuria, cuyo valle se convirtió en el primer asentamiento de la isla y posteriormente en la capital. El nombre viene del normando Jean de Bethencourt que con Gadifer de la Salle llegaron desde la cercana Lanzarote (a 20 minutos en ferry) y con solo 63 marineros conquistaron la isla. Por cierto, el apellido Betancort es frecuente en estas islas… ¿por que será? ;).
 

En el Mirador del Risco

 
También en Betancuria está la Parroquia de Santa María que en 1424 el papa Martín V elevó al rango de catedral en el efímero obispado de Fuerteventura que englobó a todas las Islas Canarias excepto Lanzarote. Ese obispado solo duró siete años. Curioso.
 
Seguimos hasta la Colonia de García Escamez en el noroeste de la isla donde empezaría la navegación. Pero antes tuvimos que hacer de bomberos para apagar el fuego que de no ser por la rápida intervención de Edu y Martín entre otros habría consumido una de las casas de la colonia. Por suerte todo acabó en un susto y un viejo sofá calcinado.
 
 
 
 
Al cabo de poco Borja nos daba la salida. De uno en uno separados por unos minutos íbamos saliendo de la población rumbo norte. La belleza del paisaje hacía difícil concentrarse en el roadbook y en más de una ocasión me salté un cruce por ir despistado mirando ese entorno tan diferente a lo que conozco. Borja es muy minimalista dibujando los road book, pocas viñetas y con distancias importantes entre ellas así que una pérdida significaba tener que desandar bastantes kilómetros… me imaginaba a 17 tíos desperdigados por toda la isla buscando el camino adecuado… suerte que no es muy grande 🙂
 
En un punto se podía escoger entre dos trayectos, uno más difícil que el otro. El difícil pasaba por un pequeño cañón arenoso que fue de lo más divertido y bonito. Luego se encontraban de nuevo los dos caminos y justo antes de llegar al punto de avituallamiento una bajada de arena nos puso a prueba. El resto del día nos íbamos encontrando y separando hasta llegar al punto final donde nos esperaba el Land Rover Discovery de Javier, siempre dispuesto a ayudar y darnos algo para comer y beber. Un 10 para la organización. 
 
 
 
 
 
 
Poco a poco fueron llegando todos los participantes, cansados pero con una gran sonrisa, habíamos llegado casi hasta el extremo norte de la isla. El día había sido genial.  
 
De nuevo en el hotel, y tras la cena algunos nos quedamos hasta tarde, era la última noche juntos y había que aprovechar. Como siempre que me encuentro con un dakariano me encanta oír sus aventuras y Jorge tenía unas cuantas para explicar, también Martín con sus fantásticos viajes.
 
El último día fue más tranquilo pero no por eso menos interesante. Salimos de Morro Jable por una pista que nos llevó hasta el extremo más al sur, al faro de punta Jandía.
 
 
 

Martín con la Husky

 

La armada Ducati en Punta Jandía

Con Jorge, Raúl Y Martín

 
 
 
 
 
 Muy cerca hay una pista de aterrizaje abandonada donde nos hicimos una foto de grupo y pruebas de frenada con el ABS.
 

Probando el ABS Foto Martín Solana

 

El grupo en la pista de aterrizaje. Foto Martín Solana

 

Foto Martín Solana

 
 
De allí otra pista nos llevó a Cofete, increíble, una zona prácticamente virgen, con una inmensa playa sin hoteles ni apenas personas, de lo más bonito que he visto. 
 

La playa de Cofete

 

Cofete

 
 
 
  
Luego una interesante visita a la Villa Winter donde un curioso guía que dice ser el heredero nos explicó su versión de la historia de los Winter con su supuesto pasado nazi, submarinos escondidos en grutas nunca encontradas, calabozos, mesas donde se practicaban autopsias, mediums e incluso Hitler pasando sus últimos días en la casa… todo muy surrealista pero divertido. Las caras de todos nosotros eran un poema 😀
 

Vistas desde Villa Winter

 
 
 

EL “guia” de Villa Winter

 
De vuelta al hotel, recogimos nuestros bártulos, comida en el puerto y de nuevo en barco hasta Las Palmas, que pena, esto se terminaba. Había sido todo fantástico.
 
Un enorme agradecimiento a Raul, a Borja, a Javier a Jorge y a Ducati Canarias por darme la oportunidad de poder rodar por esa preciosa isla. Y a los participantes felicitarles, pasamos por sitios realmente complicados para motos gordas y sin tener experiencia previa. Aún así todos lo superaron con nota. Grandes!!!
 
¿Y la 950? no me olvido de ella, una maravilla que merece un post dedicado a ella: continuará…
 
 

Playa de Cofete

 
 
 
 

Con Jorge, Raúl, Martín, Borja y Javier

 

 

Amanecer desde el hotel

Puerto de Morro Jable

Hasta la vista Fuerteventura!